“Queríamos vender un producto que se pueda conocer a nivel nacional e internacional, un pedacito de Paraguay que se pueda llevar al mundo a través de nuestros alfajores, por eso nuestros ingrediente tienen identidad como el dulce de guayaba, el maní ku'i; igualmente nuestras cajas tienen diseños de lugares emblemáticos de Asunción, del interior del país, porque la idea es que alguien que no conoce Paraguay a través de este regalo pueda conocer algo más nuestro”, contó Gabriela Campos.
En el camino hubo momentos difíciles en los que apareció la tentación de bajar los brazos, pero la clave, según explica, estuvo en mantenerse enfocada en el objetivo y continuar. Para la empresaria, sostener una marca también significa entender que el mercado cambia y que es necesario mantenerse relevante.
“El emprendedurismo en sí es una carrera de resistencia. Hay momentos difíciles que querés soltar la toalla, pero por supuesto uno tiene que continuar, tiene que ser perseverante. Porque sí o sí, mirar el objetivo, tener ahí adelante para poder seguir. También creo que uno constantemente tiene que estar innovando”, comentó Gabriela.
Actualmente, la marca cuenta con seis variedades de alfajores, entre ellas los tradicionales de dulce de leche bañados en chocolate blanco o negro, además de opciones de guayaba, maní ku'i y chocolate con avellanas, entre otras combinaciones. También desarrolló un alfajor de brownie, elaborado con masa de brownie, relleno de dulce de leche y cobertura de chocolate blanco o negro.
Entre los productos más solicitados se encuentran los alfajores tradicionales de dulce de leche, que continúan siendo los favoritos de los clientes. Sin embargo, la empresa proyecta seguir incorporando nuevos sabores con el tiempo.
La firma también elabora brownies, alfajores de maicena, pastafrolas y bocaditos para eventos, además de productos de temporada como panetones. A esto se suma una línea orientada al mercado corporativo, que incluye canastas, regalos empresariales y servicios de catering, ampliando las posibilidades de consumo y de vinculación con empresas.
Un dato no menor es que, Dulce Manjar trabaja junto a artistas e ilustradores nacionales para desarrollar sus packaging, incorporando representaciones de lugares emblemáticos de Asunción y del interior del país, además de elementos de la fauna y flora paraguaya, como el yaguareté, el pájaro campana y flores autóctonas. De esta manera, el producto busca generar una experiencia que combina gastronomía y cultura.