Al abandonar la organización, los emiratíes podrán decidir libremente cuánto petróleo extraer y vender, sin compromisos colectivos. Oxilia sostuvo que la motivación central es colocar más barriles en el mercado internacional, lo que, lejos de generar alarma, tendría un impacto positivo en la economía global.
En un contexto marcado por meses de conflictos geopolíticos que elevaron la incertidumbre y los precios, un mayor flujo de crudo desde Emiratos Árabes ayudaría a contrarrestar esas tensiones. La consecuencia más inmediata sería una tendencia a la baja en los precios del petróleo, un alivio necesario para consumidores e industrias dependientes de la energía.
Sin embargo, el movimiento también plantea interrogantes sobre la cohesión futura de la OPEP y si otros miembros podrían seguir el ejemplo emiratí en busca de mayor libertad operativa. Por ahora, la apuesta de Emiratos Árabes se centra en priorizar su beneficio nacional y ofrecer un respiro a un mercado convaleciente.
Cabe destacar que Emiratos Árabes Unidos es uno de los países de los cuales Paraguay compra petróleo, al igual que Estados Unidos, Brasil y Singapur. Actualmente, es uno de los países afectados por el conflicto entre Irán e Israel, debido a su alineamiento con Jerusalén, lo que lo expone a amenazas y ataques como represalia por parte de Teherán.