Hace apenas diez años era común que el perro viviera en el patio, cumpliera el rol de guardián del hogar y acudiera al veterinario únicamente cuando enfermaba. Hoy la realidad es muy distinta.
Las familias paraguayas cambiaron su forma de relacionarse con sus mascotas y ese cambio obligó a la medicina veterinaria a evolucionar al mismo ritmo.
Para el médico veterinario Pedro Ferrer, la transformación fue profunda. "Antes el perro vivía normalmente en el patio y muy pocas personas lo consideraban parte de la familia. Hoy la mayoría lo tiene como un hijo. Eso cambió completamente la medicina veterinaria".
Una visión que comparte el especialista en dermatología veterinaria Diego Dacak, quien resume la evolución en una sola idea. "La profesión avanzó a pasos agigantados porque la mascota dejó de ser simplemente la mascota de la casa y pasó a formar parte de la familia."
Ambos coinciden en que este fenómeno se refleja especialmente en parejas jóvenes que postergan la llegada de hijos y encuentran en perros y gatos un integrante más del hogar, así como en adultos mayores cuyos hijos ya independizaron sus vidas.
El resultado es una mayor preocupación por el bienestar animal, controles médicos periódicos y una fuerte apuesta por la medicina preventiva.
Uno de los cambios más notorios de los últimos años es el crecimiento de la población felina dentro de los hogares paraguayos.
Ferrer recordó que hace algunos años las consultas de gatos eran poco frecuentes. Hoy la realidad es completamente diferente.
"La medicina felina creció muchísimo. Hay personas que incluso alquilan departamentos más grandes pensando en que sus gatos tengan más espacio".
Ese cambio también vino acompañado de una mayor conciencia sobre la tenencia responsable y el bienestar animal.
Según el profesional, cada vez son más las familias que mantienen a sus gatos dentro de casa y disminuye progresivamente la cantidad de animales que viven en situación de calle.
El crecimiento de la demanda también transformó la profesión.
Hoy los propietarios buscan respuestas más precisas y tratamientos personalizados, lo que impulsó el desarrollo de especialidades veterinarias que hace algunos años eran poco comunes en Paraguay.
Dermatología, traumatología, cardiología, neurología, oftalmología, odontología veterinaria, cirugía especializada, nefrología y medicina felina son algunas de las áreas que experimentaron un importante crecimiento.
Para Dacak, prácticamente todas las especialidades registran hoy una alta demanda.
"La gente está mucho más atenta a cualquier problema que pueda presentar su mascota y además hablamos mucho más de medicina preventiva".
Ferrer agregó que el mayor acceso a la información también elevó las exigencias de los propietarios.
"La gente está cada vez más informada y dispuesta a invertir en la salud de sus mascotas. Eso obliga a los veterinarios a seguir capacitándose y especializándose".
La evolución no solo ocurrió en el conocimiento profesional. También cambió la infraestructura. Las clínicas veterinarias incorporan tecnología que hace pocos años era exclusiva de la medicina humana.
Equipos de radiografía digital, anestesia inhalatoria, laboratorios propios, microscopios especializados, dermatoscopios y quirófanos de alta complejidad forman parte de la realidad de muchos centros veterinarios del país.
"Las veterinarias grandes están equipadas prácticamente como hospitales humanos. La mascota recibe cuidados muy similares a los de una persona", sostuvo Ferrer.
Dacak coincidió que el acceso a nuevas tecnologías permitió mejorar considerablemente la capacidad diagnóstica de los profesionales.
La pandemia también marcó un punto de inflexión. El crecimiento de las capacitaciones virtuales permitió que los veterinarios paraguayos accedan con mucha más facilidad a cursos internacionales y programas de especialización.
Mientras la especialización continúa creciendo, la tecnología abre un nuevo capítulo para el sector.
Ferrer consideró que la inteligencia artificial será una de las herramientas que más transformará la gestión veterinaria durante los próximos años.
"Ya existen equipos que incorporan inteligencia artificial. Va a ayudar a optimizar procesos, mejorar diagnósticos y hacer más eficiente la administración de las clínicas".
Desde la mirada empresarial, agregó que hoy una veterinaria que quiera diferenciarse necesita apostar constantemente por innovación.
Para Dacak, la importancia de la profesión muchas veces pasa desapercibida.
El veterinario recuerda que su trabajo comienza mucho antes de recibir un paciente en el consultorio.
"Estamos presentes desde la producción de los alimentos, en las granjas y establecimientos, hasta que esos productos llegan a la mesa de las personas".