En la edición de mitad de 2025, Paraguay ocupaba el último lugar entre once países sudamericanos, con un índice de 22,82 puntos sobre una base de 100 que toma a Nueva York como referencia. Esto lo consolidaba como el destino más económico del continente para los visitantes extranjeros. Sin embargo, apenas doce meses después, el índice escaló a 31,99 puntos, lo que llevó al país a caer al décimo puesto entre doce economías, ubicándose únicamente por encima de Ecuador y Bolivia.
El abaratamiento relativo que durante años fue su principal gancho comercial, especialmente para el turismo y la inversión fronteriza, desapareció.
Iván Dumot, presidente del Centro de Importadores del Paraguay (CIP), explicó que G. 1.000.000 hace un año equivalían a US$ 130 y hoy son US$ 167. “Por efecto de la apreciación del guaraní pasamos a ser un país mucho más caro para los extranjeros”, complementó.
Esta apreciación cambiaria es la variable que más pesa en la variación del índice, ya que, como aclaró el propio Dumot, el incremento del costo de vida real para el paraguayo no se dio en esa misma proporción. “Para un extranjero que mide el país en dólares, sin embargo, la pérdida de competitividad es evidente. Esto no quiere decir que haya incrementado el costo de vida para el paraguayo en esa proporción”, aseveró.
A su criterio, el impacto inmediato de esta situación se siente en el sector turístico, que durante años se benefició de la fama de Paraguay como un destino accesible. “Antes venían a Paraguay y era más barato, pero hoy ya no es tan barato”, advirtió Dumot.
Más allá del turismo, las consecuencias de esta apreciación monetaria se extienden a toda la estructura productiva nacional. Dumot es crítico con la falta de acción gubernamental para contrarrestar la tendencia, argumentando que el fenómeno no responde únicamente a factores externos.
“En mi opinión, lo he dicho varias veces, el Gobierno no toma medidas para evitar profundizar esta depreciación del dólar”, afirmó. Para el presidente del CIP, las políticas internas, incluida la emisión de bonos en guaraníes, profundizan la apreciación de la moneda local, lo que genera un efecto dominó negativo.