Paraguay necesita construir 2.500 barcazas para el 2041 para sostener su comercio fluvial

El transporte fluvial es la columna vertebral del comercio exterior de Paraguay, movilizando más del 90% de sus exportaciones y el 85% de sus importaciones a través de la hidrovía Paraguay-Paraná. Sin embargo, el país enfrenta un desafío clave: la creciente demanda de barcazas para sostener el dinamismo de su economía.

Según un informe del Centro de Estudios Económicos (CEE) de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Paraguay necesita incorporar alrededor de 268 barcazas al año para responder al aumento del transporte de carga y reemplazar las unidades obsoletas. De mantenerse esta tendencia, el país deberá construir 2.500 nuevas barcazas de aquí al año 2041 para garantizar la competitividad del sector.

El estudio proyecta que la carga fluvial transportada en el tramo Río Apa-Asunción alcanzará 21,7 millones de toneladas en 2041, y si se consideran todos los tramos de la hidrovía, la cifra podría ascender a 41,3 millones de toneladas. Este crecimiento es impulsado por industrias estratégicas como la cementera y la celulosa, que dependen del transporte fluvial para su operativa.

Industria naval: una oportunidad de desarrollo

A pesar de contar con una capacidad instalada significativa en el sector metalúrgico, los astilleros paraguayos operan con más del 50% de capacidad ociosa. Con el financiamiento adecuado, el sector podría alcanzar su plena capacidad y construir entre 150 y 200 barcazas anuales, lo que cubriría parte de la demanda. No obstante, el informe señala que para cumplir con los requerimientos de 2041 es fundamental expandir la capacidad productiva con inversiones estratégicas.

Los beneficios de impulsar la construcción de barcazas no solo se limitan al sector naviero. Según el CEE, la fabricación de 200 barcazas generaría más de 2.000 empleos directos e indirectos, aportando US$ 58,9 millones en salarios y US$ 8,9 millones en contribuciones patronales. Además, la industria naval contribuiría con US$ 22,7 millones en impuestos, lo que fortalecería las arcas del Estado.

Un modelo de financiamiento para el sector

Para acelerar la producción de barcazas, el informe sugiere replicar modelos de financiamiento exitosos en la región. Brasil, por ejemplo, ha destinado US$ 1,7 mil millones a la modernización de su industria naval a través del Fondo de la Marina Mercante, ofreciendo condiciones favorables para los astilleros y empresas de navegación.

“Un esquema de financiamiento similar en Paraguay podría mejorar la competitividad del sector naval local y atraer nuevas inversiones, permitiendo que el país aproveche su potencial en este campo”, sostuvo Julio Fernández, jefe senior del CEE.

El impacto económico de la inversión

El informe destaca que si Paraguay logra construir 350 barcazas al año, el impacto económico total en 20 años podría superar los US$ 1.000 millones, beneficiando no solo al sector naval, sino también a proveedores de insumos, empresas de logística y otros actores económicos.

Ante este panorama, la industria naval paraguaya se encuentra ante una gran oportunidad. Con una estrategia de inversión adecuada y el respaldo del Gobierno, la producción de barcazas podría convertirse en un motor clave para el crecimiento económico del país.

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