“Siempre fue mi idea tener un lugar cerca, porque yo soy del barrio Los Nogales, que está a cinco kilómetros. Y en realidad Tazabroso empezó ahí, en el garage de mi casa. Quería ofrecer, más que nada, que la gente pueda conocer un poco más sobre el café de especialidad. Entonces abrí mi garage y ofrecí café, postres y opciones saladas”, relató Janer.
Según explicó Santacruz, una de las principales motivaciones fue la falta de cafeterías en la zona. “Muchas veces, si querías ir a una cafetería linda o probar café de especialidad, tenías que ir hasta Asunción”, comentó. Si bien existen algunos locales en ciudades cercanas como Fernando de la Mora o el propio San Lorenzo, consideró que aún había espacio para una propuesta que acercara esta experiencia a los barrios.
Uno de los ejes principales del emprendimiento es el café de especialidad. En el menú, los clientes pueden encontrar distintas formas de preparación, especialmente en métodos filtrados como Chemex o V60, que permiten apreciar mejor los aromas y sabores propios de cada origen. Actualmente, Tazabroso ofrece granos provenientes de países reconocidos por su tradición cafetera, como Colombia y Brasil. En el caso del espresso, base para bebidas clásicas como cappuccino o latte, utilizan café de origen brasileño, seleccionado para lograr un perfil equilibrado y agradable al paladar.
El menú incluye una variedad de opciones dulces y saladas pensadas para acompañar cada bebida. Entre las propuestas dulces, algunas se convirtieron rápidamente en las favoritas de los clientes. La torta de zanahoria y el muffin de arándanos lideran las preferencias, seguidas por clásicos como brownies, cookies y los llamativos roles de canela.
Este último es uno de los productos más comentados por los visitantes: un rollo de gran tamaño cubierto con frosting que, según describe Santacruz, se caracteriza por ser “una explosión de sabores”.
“El muffin de arándanos es así, súper elegante. Se siente la acidez de los arándanos, del limón, pero tiene ese toque dulce que siempre se puede combinar con un filtrado. En cuanto a saladitos, hay sándwiches: el clásico mixto —yo le digo tres quesos porque tiene queso Paraguay—. Hay mbeju también, porque no nos puede faltar un mbeju en el menú, además de sándwiches de pollo y de carne. Es raro porque la gente cree que viene más a tomar café, pero también hay chocolate y matcha”, detalló Janer.
Las cookies también ocupan un lugar especial dentro del menú. Además de la clásica versión, se pueden encontrar variantes como la cookie de chocolate blanco con confites —muy popular entre los niños por sus colores—, así como versiones de Oreo y Red Velvet.
Aunque el menú aún no es muy extenso, Santacruz explicó que la idea es priorizar la calidad y permitir que los clientes puedan ir descubriendo poco a poco cada producto. De hecho, uno de los aspectos que más satisfacción le genera es ver cómo las personas regresan y se animan a probar nuevas opciones en cada visita.
La respuesta del público fue positiva, especialmente durante las tardes y los fines de semana. El local se encuentra frente a una zona por donde circulan buses, lo que facilita que muchas personas, al regresar del trabajo, se acerquen al ver el cartel del local.
Por las mañanas, el movimiento suele ser más tranquilo, algo característico de los barrios residenciales. Sin embargo, los sábados por la mañana ya se convirtieron en un momento especial, cuando vecinos y visitantes llegan para desayunar y comenzar el día con una buena taza de café.
Más allá de la propuesta gastronómica, Tazabroso busca transmitir una experiencia particular. El local funciona en una casa reacondicionada, lo que refuerza el concepto de cercanía y calidez que sus creadores desean ofrecer. La idea, según Santacruz, es que los clientes se sientan cómodos desde el momento en que ingresan, como si estuvieran en su propio hogar.
El nombre del emprendimiento también tiene una historia curiosa. Tazabroso nació de manera espontánea mientras Janer trabajaba en otra cafetería y probaba un café especialmente bueno junto a sus compañeras. La expresión surgió como un juego de palabras entre “taza” y “sabroso”.
El espacio, además, tiene un espíritu pet friendly. En el local viven Noel y Doroteo, dos gatos rescatados junto a vecinos del barrio que finalmente se quedaron como parte de la familia de la cafetería, convirtiéndose en los “jefes” del lugar y sumando un toque aún más acogedor al ambiente.
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