El encuentro, que contó con la participación de representantes de las principales zonas productoras del país, tuvo como eje central la gestión de un subsidio o reintegro de inversiones que compense las pérdidas acumuladas por los pequeños agricultores, quienes enfrentan una situación crítica debido a un contexto internacional adverso y a una sobreproducción regional que derrumbó los valores.
Gilberto Ozorio, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexse), explicó que el problema se viene gestando desde el año pasado y se profundizó en los últimos meses. “Ya se había hablado de esto el año pasado; se empezó a sentir la baja. Cerramos el 2025 con un precio cercano a G. 5.000 por kilo y ahora estamos rondando los G. 4.000, muy por debajo del promedio de la última década”, señaló Ozorio, quien además reveló que a inicios de año ya había mantenido conversaciones con autoridades para advertir sobre la crítica realidad del sector.
La dramática diferencia entre la cotización actual y los G. 10.000 por kilo que exigen los productores en sus protestas refleja la magnitud de la crisis que afecta a miles de familias.
El origen de esta caída, según detalló el titular de Capexse, responde a un fenómeno internacional que escapa al control de los productores locales. “Brasil está produciendo 500.000 toneladas de sésamo blanco, un volumen gigantesco que define los precios globales. Ellos llegan a China, trasladan esos precios a África y después a Japón, en un efecto dominó. A nosotros nos toca el coletazo de esa cadena”, explicó, graficando la posición de Paraguay como “tomador de precios” en el mercado internacional.
“Simplemente tomamos los precios que vienen de afuera, armamos nuestro cálculo y empezamos a acopiar”, lamentó, en contraste con la situación del sésamo negro, que mantiene cotizaciones firmes y un buen apetito comprador.
Ozorio confirmó que muchas empresas dejaron de operar este año, mientras que el año pasado varios acopiadores quedaron con stock sin colocar debido a la brusca baja de precios. La situación golpea con especial dureza a los departamentos de San Pedro, Concepción, Canindeyú y Caaguazú, considerados el corazón de la producción sesamera del país, aunque también hay cultivos en el Chaco —con variedades mecanizadas— e Itapúa, especializado en sésamo negro.
“Los productores, por su cuenta, están viendo qué pueden conseguir; algunos están organizados, otros con jefes distritales. Esa parte ya no nos compete a los exportadores. Igualmente, nosotros pasamos información veraz para que puedan gestionar”, aclaró Ozorio.
En la reunión de ayer, según pudo saberse, hubo un claro entendimiento de la situación del sector por parte de las autoridades, aunque las medidas concretas aún están en evaluación, mientras los productores mantienen la esperanza de que el diálogo se traduzca en alivio antes de que sea demasiado tarde.