Ancestral: tejidos que hablan y convierten la artesanía en diseño con alma

(Por BR) Ancestral una marca paraguaya que propone ir en contramano, con gesto nostálgico que nos invita a recorrer nuestra historia. La marca creada por Camila Orué nació de una tesis universitaria y hoy se consolida como un proyecto que combina investigación académica, trabajo de campo, diseño de autor y una visión clara de expansión internacional.

La historia de Ancestral comienza en 2016, cuando Orué, entonces estudiante de Diseño de Moda en Foz de Iguazú, Brasil, decidió investigar la artesanía textil paraguaya como tema de tesis. Criada en la frontera, entre Ciudad del Este y Brasil, el contraste fue inmediato. Mientras en el país vecino abundaban libros, archivos y estudios sobre identidad visual aplicada a la moda, en Paraguay la información era escasa y, en muchos casos, producida por investigadores extranjeros.

“Eso me llamó mucho la atención. La mayoría de los relatos sobre nuestra artesanía no estaban construidos desde las propias voces de las artesanas”, recordó Orué. Esa inquietud derivó en un trabajo de campo profundo, llegando a la conclusión de que la artesanía no se transmite en manuales, sino en el tiempo compartido entre generaciones.

Tras tres años de investigación, la tesis dejó de ser solo un proyecto académico y se transformó en una marca. Así nació Ancestral, no como una etiqueta de moda convencional, sino como un puente entre el saber artesanal y el diseño contemporáneo.

Hoy, cada prenda de Ancestral es el resultado directo de ese proceso. No hay colecciones ni producción en serie. Las piezas son únicas, porque el tejido artesanal no admite réplicas exactas. “Me gusta pensar que cada prenda es una forma de expresión y la materialización de un trabajo de campo”, explicó la diseñadora. En la marca trabajan de manera constante entre seis y siete artesanas, dependiendo del momento y de la disponibilidad de los procesos manuales.

La identidad visual de Ancestral también es una toma de posición. Predominan los tejidos crudos, sin teñir, que funcionan como una declaración estética y política. Para Orué, el color ausente habla de prácticas que se fueron perdiendo con la industrialización, como el uso de tintes naturales, pero también del despojo territorial que afecta a comunidades indígenas, especialmente en el Chaco, donde la deforestación y la expansión ganadera limitaron el acceso a plantas tintóreas tradicionales.

Uno de los materiales más distintivos de la marca es el poyvi, un tejido tradicionalmente asociado a mantas y colchas. En Ancestral, ese material se resignifica en prendas que generan una experiencia sensorial particular. “La gente suele decir que las prendas abrigan, que miman, que abrazan. Creo que tiene que ver con la energía humana que hay detrás”, comentó Orué.

La recepción del público confirma que existe un nicho dispuesto a valorar el tiempo, la textura y la historia detrás de cada pieza. Y ese interés ya traspasó fronteras. Actualmente, Ancestral vende en tiendas multimarca de Buenos Aires y París, a través de espacios como Panorama Mundi, un indicio de que la moda artesanal paraguaya puede competir en mercados exigentes cuando el relato es sólido y auténtico.

El próximo paso es la formalización del proceso exportador. Para 2026, el objetivo de la marca es contar con toda la documentación necesaria para ampliar su alcance internacional y escalar, sin perder su esencia. “No se trata de producir más, sino de producir mejor y de manera consciente”, dijo. 

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