Fernando Bernardou, el diseñador paraguayo que abre camino en la moda europea

(Por BR) Fernando Bernardou, diseñador y artista oriundo de Fulgencio Yegros (Caazapá) y de madre asuncena, descubrió su vocación desde muy joven. Tras la muerte de su padre, su familia se trasladó a Asunción cuando él tenía apenas 10 años. “Siempre me gustó el diseño. Desde chico ya hacía bocetos, aunque en ese momento no entendía bien lo que significaba. Además, en una sociedad tan machista como la nuestra, muchas veces sentía vergüenza de lo que hacía; diseñaba vestidos en ese tiempo. Terminé el colegio y empecé varias carreras, pero nunca me gustaban del todo, porque lo que yo quería era estudiar diseño”, recordó.

Fernando relató que, en aquel momento, no contaba con las posibilidades económicas para costear dicha carrera y, además, aún no existía una universidad pública que la ofreciera. Fue recién en el año 2000 cuando decidió presentarse al cursillo de ingreso para la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía (UNA). Allí conoció a Marlene Sautú, a quien describe como una persona clave en su vida y con quien mantiene una amistad hasta hoy, así como a otra amiga, Verónica Villagra. Fueron ellas quienes le comentaron que sí existía una carrera de diseño y que, justamente en ese momento, la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay (UPAP) estaba ofreciendo una media beca.

Gracias a este beneficio, pudo comenzar finalmente sus estudios en 2001. Para sostener la carrera, el diseñador trabajó y contó con el apoyo de su madre y sus hermanas. “Mi mamá me ayudó mucho, pagaba parte de la cuota y yo hacía lo que podía para completar. Fue una etapa de mucho sacrificio”, señaló. Aquellos años también le permitieron pulir su talento y transformar la pasión que tenía desde niño en una vocación profesional.

Sin embargo, el contexto económico del país y la percepción de que el campo creativo ofrecía pocas oportunidades lo llevaron a tomar la decisión de emigrar. En 2003, Bernardou se trasladó a Alemania, donde comenzó una etapa completamente distinta. Durante varios años se alejó del mundo de la moda y se dedicó a distintos oficios mientras aprendía el idioma y se adaptaba a la vida europea. Vivió también en Mallorca y posteriormente en Suiza, experiencias que ampliaron su mirada cultural y profesional. “Al principio dejé la moda de lado. Tenía que sobrevivir, aprender el idioma, adaptarme. Pero siempre seguía dibujando, haciendo bocetos y mostrando mis ideas”, contó.

“En el año 2014 —mucho tiempo después— yo había dejado la moda a un costado de mis metas. Seguí con mi vida y en aquel entonces solo hacía trabajos esporádicos para galas; de repente conocía a gente que sabía que yo era diseñador y confiaban en mí, pero no era mi rubro principal. Eso fue hasta que conocí a dos personas en Suiza, una alemana y una mexicana casada con un suizo, quienes apostaron para que hoy tenga mi marca, Nardou Couture, fundada en Suiza en 2015”, detalló Fernando.

Las prendas, elaboradas con técnicas artesanales, bordados y detalles realizados completamente a mano, marcaron el inicio de un proyecto que rápidamente comenzó a abrirse camino. “Sin esas personas que creyeron en mí, la marca no habría nacido. Los costos eran muy altos, pero ellos me motivaron y confiaron en mi capacidad”, afirmó.

La primera colección fue confeccionada en Barcelona y tuvo una recepción alentadora. Bernardou rememoró con especial emoción la venta de su primer vestido de alta costura, el más costoso de la colección, un hecho que lo impulsó a seguir adelante. Con el paso de los años, Nardou Couture fue ampliando su propuesta, combinando la alta costura con el prêt-à-porter y adaptando sus diseños a las necesidades de la mujer contemporánea. “Nuestra línea busca acompañar a la mujer actual: la que trabaja, la que es madre, la que construye su carrera. Queremos que nuestras prendas tengan belleza, pero también practicidad”, explicó.

La marca logró consolidar una cartera de clientes en Suiza y Alemania, participó en eventos de moda y trasladó su taller a Belgrado, Serbia, antes de la pandemia. Sin embargo, uno de los momentos que marcó un punto de inflexión en su visibilidad fue su presencia en la Berlinale de 2018. En aquella ocasión, la actriz paraguaya Ana Ivanova vistió una de sus creaciones y fue considerada una de las mejor vestidas del festival. Desde entonces, Bernardou comenzó a ganar mayor reconocimiento tanto en Europa como en Paraguay.

Ocho años después, el diseñador regresó al festival de cine con nuevos proyectos y estilismos, incluyendo propuestas para actores paraguayos de la película Narciso. Uno de los looks generó incluso debate en redes sociales al incorporar una cartera como accesorio masculino. Bernardou aseguró que su proceso creativo atraviesa actualmente una transformación; hoy busca incorporar con mayor fuerza elementos vinculados a la sustentabilidad, el reciclaje de materiales y la inspiración en la naturaleza.

Al mismo tiempo, reconoció que con los años fue reconectando con su identidad cultural paraguaya. “Ahora me siento más libre que nunca. Mi inspiración está muy ligada a la naturaleza, a nuestras raíces guaraníes y a todo lo que representa nuestra cultura”, enfatizó. Ese vínculo con sus orígenes también se refleja en su imagen personal y en su deseo de reivindicar la identidad latinoamericana dentro de la moda europea.

Después de una destacada carrera internacional, el diseñador mira nuevamente hacia su país natal. Entre sus proyectos a mediano plazo se encuentra la apertura de una boutique propia en Paraguay, además de nuevos desfiles y colaboraciones culturales. “Cada vez siento más fuerte el llamado de mis raíces. Paraguay me estira mucho”, confesó.

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