Aunque su origen exacto sigue siendo motivo de debate, nadie discute su raíz francesa. Algunas versiones ubican su nacimiento en 1619, en la corte de Luis XIV, mientras que otras lo atribuyen al célebre chef Auguste Escoffier, considerado el padre de la cocina clásica, a finales del siglo XIX. Con el tiempo, la croqueta cruzó fronteras, se adaptó a ingredientes locales y se convirtió en un símbolo de aprovechamiento, creatividad y técnica culinaria.
En Paraguay, la croqueta ocupa un lugar especial en bares, restaurantes y vitrinas gastronómicas. Un ejemplo emblemático es Lido Bar, donde este producto forma parte de la identidad del local desde hace más de siete décadas. Micaela Garcete, gerente de Relaciones Públicas, explicó que actualmente ofrecen croquetas de carne, de pollo rellenas con queso catupiry y de surubí con catupiry. “El sabor más vendido es el de carne, más que nada por los más de 70 años de vigencia de este producto característico de nuestro local, siempre combinado con pan y picante”, señaló.
Según Garcete, la receta se mantiene intacta desde sus inicios. “Lo que buscamos mejorar con el tiempo es la forma y la estandarización de los procesos de elaboración, pero la esencia del sabor es la misma. Cuidamos que la materia prima y todo el proceso, hasta la cocción final, se realice correctamente”. Los precios varían según el sabor y el costo de los insumos: la croqueta de carne cuesta G. 18.000, la de pollo con catupiry G. 14.000 y la de surubí con catupiry G. 26.000.
Desde una lógica más industrial, Don Vito también apuesta fuerte por este clásico. Camila Domínguez, jefa de marketing de la empresa, comentó que actualmente producen croquetas de carne y de pollo, pensadas para responder al gusto del consumidor local. “El sabor carne es el más vendido porque es tradicional, tiene un perfil de gusto más intenso y es ampliamente aceptado por el mercado”, detalló. La producción mensual ronda las 40.000 unidades, lo que permite abastecer de manera constante la demanda. En este caso, los precios son de G. 8.000 para la croqueta de pollo y G. 9.000 para la de carne, con variaciones ligadas principalmente al costo de las materias primas.
Alberdin es otra firma donde la croqueta se mantiene como un producto insignia. Sebastián Giménez, director comercial, mencionó que ofrecen croquetas de pollo y de carne en distintos tamaños, desde bocaditos hasta una presentación tipo minuta, más grande. “La más vendida es la croquetita individual tamaño bocadito. Es un producto muy conocido nuestro y no cambió mucho en el tiempo, siempre mantuvo el sabor y la calidad”, afirmó. En cuanto a los precios, la croqueta grande y la coxinha (un producto similar relleno de pollo, queso catupiri y panceta) cuestan G. 9.000, mientras que las croquetitas tamaño bocadito rondan los G. 3.500.