Fátima Alfonso, directora de Calidad, Inocuidad y Agricultura Orgánica del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), explicó a InfoNegocios que la agenda comenzó con la reunión de la Junta Directiva de la Comisión Interamericana de Agricultura Orgánica (CIAO), instancia que reúne a las autoridades competentes para el control y la regulación de la producción orgánica.
La CIAO está conformada por 19 miembros y la Asamblea anual aborda temas vinculados con el plan de trabajo, acuerdos institucionales y aspectos financieros. La actividad continuará con el Congreso Internacional y la Expo de Agricultura Orgánica, previstos para el 2 y 3 de septiembre, y culminará el viernes 4 con una jornada de campo.
“Para nosotros es fundamental diversificar la economía de la parte rural, proteger los recursos naturales y también cumplir con las altas exigencias de los mercados internacionales de exportación”, señaló Alfonso.
Uno de los principales ejes de la agenda es, justamente, cómo responder a las nuevas exigencias de los mercados mediante sistemas productivos más sostenibles. En ese sentido, los bioinsumos, biofertilizantes, bioestimulantes y preparados naturales aparecen como herramientas para reducir el uso de productos químicos y avanzar hacia una producción con mayor control sobre sus procesos.
La directora de Senave explicó que incluso prácticas como la lombricultura pueden formar parte de este esquema, al igual que el uso de otros preparados orgánicos para mejorar las condiciones de los cultivos o combatir plagas.
El desafío ahora pasa por extender el uso de estas herramientas entre los pequeños productores y generar las condiciones para que la producción orgánica pueda crecer.
“Buscamos potenciar que los pequeños productores utilicen estos productos orgánicos, en lugar de productos agroquímicos”, afirmó.
Una oportunidad exportadora
El sector ya tiene productos con presencia en los mercados internacionales. Alfonso destacó que entre los principales productos orgánicos exportados se encuentran el azúcar orgánica, la caña de azúcar y la chía, además de señalar que en los últimos años se registró un crecimiento tanto en materia de certificación como en volumen de exportación.
La apuesta pasa ahora por avanzar un escalón más: generar valor agregado y mejorar la competitividad para aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado internacional.
Por eso, la agenda del Congreso incluye un bloque específico sobre producción, valor agregado y desarrollo sostenible, además de paneles sobre rubros de exportación, competitividad, innovación y acceso a mercados.
También se abordarán temas como certificación Fairtrade, sistemas participativos de garantía, fiscalización y control oficial, investigación aplicada, biocontroladores, abonos orgánicos y tecnologías sostenibles para la agricultura familiar.
La participación internacional permitirá, además, conocer experiencias de países como Estados Unidos, España, Brasil, Perú, Chile, Costa Rica y Argentina, con especialistas que expondrán sobre regulación, bioeconomía, producción, certificación y mercados.
Uno de los puntos centrales será la armonización regulatoria de los bioinsumos, considerando que contar con reglas compatibles entre mercados puede convertirse en un factor relevante para facilitar el desarrollo y la competitividad del sector.
El encuentro cerrará con un gran panel denominado “Del compromiso a la acción: construyendo la hoja de ruta de la agricultura orgánica para las Américas”, donde representantes de la CIAO, el IICA, instituciones públicas y el sector productivo analizarán los próximos pasos.
Para el Senave, la oportunidad no se limita a producir bajo estándares orgánicos, sino también a garantizar la calidad, la inocuidad y el cumplimiento de las normas que permitan que esos productos respondan a las exigencias de los compradores internacionales.
Con 30 naciones reunidas y una agenda que conecta producción, tecnología, regulación y mercados, la agricultura orgánica busca convertir la sostenibilidad en una oportunidad concreta de negocios.