Katherin Solinger y Claudia González, amigas y hoy socias, decidieron convertir una necesidad íntima en un proyecto con identidad propia. En el caso de Solinger, el punto de partida fue el diagnóstico de fibromialgia, una condición neurológica que provoca dolor físico persistente, agotamiento emocional y una constante búsqueda de alivio. “Pausa Viva nace de una necesidad personal de bienestar, de bajar un poco el estrés y el dolor, para volver a estar bien”, explicó.
Ese proceso de búsqueda encontró un primer aliado en las almohadillas térmicas con semillas naturales que elaboraba González. Lo que comenzó como un uso personal, almohadillas para cuello, espalda y distintas zonas del cuerpo pronto despertó interés en el entorno cercano. “La gente veía, probaba y decía qué bien que está esto”, recordó Solinger. Así surgió la idea de dar un paso más y convertir ese alivio cotidiano en un kit de bienestar.
El Kit Bienestar fue el primer producto de la marca, está pensado como una experiencia fitoterapéutica completa. Incluye almohadillas térmicas que pueden utilizarse en frío o en caliente, un antifaz y pantuflas térmicas, todos diseñados para aliviar dolores musculares, reducir la ansiedad y generar momentos reales de pausa. Cada detalle, desde las telas hasta el packaging está trabajado a mano, con materiales amigables y una fuerte carga emocional. “No vendemos productos, vendemos bienestar, ritual y un poco de amor”, resumió.
Con el tiempo, Pausa Viva amplió su propuesta y lanzó el Kit Esencial, una versión más pequeña y portátil, pensada para acompañar el día a día. Incluye una mini almohadilla térmica y una esencia natural relajante para reconectar en medio de la rutina laboral o el estrés cotidiano.
Uno de los desarrollos más innovadores de la marca es el Ritual Dorado, un autobronceador artesanal elaborado a base de urucú (achiote), una semilla milenaria utilizada por la cultura guaraní por sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y calmantes. El producto, definido como “cuatro en uno”, funciona como autobronceante, tratamiento para la piel y exfoliante suave. Aunque no reemplaza al protector solar, ayuda a proteger la piel y mejorar su apariencia de manera gradual y natural. “Es un ritual cotidiano es 100% vegano, hay que ponerse todos los días se aplica te pones a la mañana después de la ducha, antes de salir a trabajar o de arrancar tu día, como crema hidratante, esperas unos minutitos y van cayendo solitos los grumos del urucú, y una vez que se seca, se va pigmentando tu piel”, explicó Katherin.
Actualmente, algunos de los productos de Pausa Viva ya se comercializan en Punto Farma, mientras la marca avanza en los procesos de registro sanitario necesarios para ampliar su alcance.
Paralelamente, el emprendimiento explora nuevas líneas vinculadas al bienestar como pijamas familiares, bikinis artesanales y piezas con materiales reciclados, como el “pesebre con intención” que lanzaron en el mes de diciembre reforzando su compromiso con la sostenibilidad.