Desde una mirada geopolítica, el abogado especialista en Derecho Penal Económico y Litigio Transnacional, Marcio Battilana, destacó que el actual contexto marca un punto de inflexión para Paraguay y la región. A su criterio, la conformación del gabinete estadounidense —con figuras como el secretario de Estado Marco Rubio, de origen latino y conocedor de América Latina— generó una aproximación distinta hacia la región. “Es la primera vez, al menos que yo recuerde, que América Latina ocupa un lugar central en el discurso de política exterior de Estados Unidos”, señaló, subrayando que Paraguay aparece hoy como un aliado bien valorado por la actual administración.
En ese marco, Battilana considera que Paraguay se posiciona “fácilmente en el top cinco” de los países aliados de Estados Unidos en la región, tanto por su alineamiento político como por su perfil económico y productivo. En particular, identifica oportunidades en el sector agropecuario, donde la producción ganadera paraguaya —mayoritariamente a pasto— representa un diferencial competitivo frente a otros mercados.
Los datos comerciales respaldan esta percepción positiva. Según cifras del Banco Central del Paraguay (BCP), durante 2025 las exportaciones paraguayas a Estados Unidos alcanzaron los US$ 589 millones, un crecimiento del 44% interanual. La carne vacuna lideró ampliamente el ranking, con envíos por US$ 304 millones, seguida por semillas y frutos oleaginosos (US$ 78 millones), manufacturas de cuero (US$ 34 millones), oro (US$ 31 millones) y alimentos para mascotas (US$ 23 millones).
Del lado de las importaciones, Estados Unidos consolidó su peso como el tercer principal proveedor de Paraguay. En 2025, las compras totalizaron US$ 1.087,2 millones, con un crecimiento del 6%, concentradas principalmente en gasoil, productos farmacéuticos y naftas.
Para Peter Hansen, presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo Americana, uno de los hitos del último año fue el fuerte incremento de las exportaciones de carne bovina que, según los datos del BCP, crecieron 111%. “Había mucha demanda para la carne paraguaya”, remarcó, al tiempo de señalar que existe “buena voluntad” entre ambos gobiernos y una predisposición a seguir profundizando el vínculo.
Desde la Cámara, Hansen explicó que el rol central es facilitar contactos, recibir potenciales inversionistas y conectarlos con actores locales, en un contexto donde comienzan a observarse intereses en sectores como el minero. Si bien aclaró que se trata de proyectos de largo plazo y con riesgos, mencionó actividades de prospección vinculadas a minerales estratégicos, claves para industrias de alta tecnología.
Firma de acuerdos y memorandos
En paralelo al comercio, el vínculo bilateral se profundizó en otros frentes. Durante 2025, Paraguay y Estados Unidos firmaron acuerdos y memorandos en materia de defensa, seguridad y cooperación, incluyendo instrumentos para la adquisición de equipamiento militar, entrenamiento de fuerzas y fortalecimiento de la capacidad naval, así como un acuerdo migratorio inédito en la región y la reactivación del Consejo de Comercio e Inversiones (TIFA). Ya en 2026, estos compromisos comenzaron a implementarse, consolidando una agenda más amplia y estructural.
Hansen también resaltó avances en el plano financiero local, como la modernización del sistema de custodia de instrumentos en la Bolsa de Asunción y la obtención del grado de inversión, factores que —combinados— abren la puerta a mayores flujos de capital estadounidense hacia bonos e instrumentos emitidos en Paraguay. “Estas novedades son tan importantes como el crecimiento del comercio”, afirmó.
Con un intercambio en expansión, un marco institucional más activo y señales de interés en sectores estratégicos, el balance del primer año del nuevo gobierno estadounidense muestra una relación Paraguay–Estados Unidos en una trayectoria positiva, con expectativas de seguir profundizando los vínculos comerciales y de inversión en los próximos años.
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