“Ya se empezó con la secación y algunos productores incluso levantaron algo, pero todavía es muy poco”, explicó Cesca en conversación con InfoNegocios. El dirigente detalló que el proceso habitual implica primero la aplicación de secantes y, entre cinco y seis días después, el ingreso de las cosechadoras. “Cada día se va avanzando un poco más”, agregó, anticipando que el movimiento en el campo se intensificará en las próximas semanas.
Los primeros resultados productivos generan optimismo. En áreas reducidas, los rindes registrados oscilan entre 3.300 y 4.100 kilos por hectárea, cifras que se ubican por encima del promedio histórico. Si bien se trata de lotes chicos y no representativos del total, funcionan como un termómetro inicial del potencial de la campaña. “Va a salir muy bien”, resumió el presidente de la APS.
En comparación con el año pasado, la expectativa es más firme. A esta altura del calendario, en la campaña anterior todavía existían dudas sobre si se lograría repetir el volumen de producción. Esta vez, el escenario parece más claro. “Yo creo que no vamos a bajar de los 10,5 millones de toneladas”, afirmó Cesca, aunque aclaró que aún restan definirse los resultados de las sojas tardías.
La superficie sembrada se mantiene estable. Según datos del gremio, Paraguay cuenta con unas 3,5 millones de hectáreas de soja, prácticamente el mismo nivel que en la campaña anterior. Esto implica que la mejora en la producción estaría explicada, principalmente, por un mejor rendimiento por hectárea y no por una expansión del área cultivada.
El comportamiento climático tuvo luces y sombras. El inicio de la siembra estuvo marcado por temperaturas algo más frescas de lo habitual y, posteriormente, en noviembre, se registró un período de sequía de entre 15 y 18 días que encendió señales de alerta en algunas zonas productivas. Sin embargo, las lluvias posteriores permitieron sostener el desarrollo de los cultivos. “Aseguró un poco, pero igual el resultado será bueno”, señaló Cesca.
En el frente comercial, la venta de la cosecha avanza a un ritmo moderado. Actualmente, entre el 25% y el 30% de la soja estaría ya comprometida, un nivel considerado normal para esta etapa de la campaña. “Es difícil para el productor saber exactamente cuánto está vendido, porque muchas veces se comercializa al acopiador, y de ahí pasa a las multinacionales”, explicó el titular de la APS.
Las grandes empresas siguen siendo las principales compradoras, con fuerte presencia en el país a través de elevadores y plantas de procesamiento. Una parte relevante de la producción se industrializa localmente, mientras que otra se exporta en grano. En las últimas semanas, Brasil apareció como un destino atractivo, impulsado por mejores condiciones comerciales, lo que permitió colocar volúmenes importantes en ese mercado.
Argentina, pese a su potente industria de molienda, tiene una participación menor como destino directo de la soja paraguaya. “Es muy poquito lo que va para allá”, aclaró Cesca, señalando que la decisión final sobre industrializar o exportar depende de las multinacionales que operan en el país.
Por ahora, el avance de la cosecha sigue siendo incipiente. El presidente de la APS estimó que en los próximos días apenas alrededor del 4% del área estará cosechada, pero anticipó que hacia marzo el ritmo será mucho más intenso. Con rindes iniciales sólidos, área estable y un mercado activo, la soja vuelve a perfilarse como uno de los principales motores del agro y de la economía paraguaya en 2025.