El agro paraguayo empieza a mover sus piezas ante la posibilidad de un retorno del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre del año. Aunque todavía existe incertidumbre sobre la intensidad del evento climático, los productores ya analizan medidas preventivas para proteger la próxima campaña agrícola y sostener los niveles de productividad.
Desde el sector sojero señalan que el escenario debe observarse con cautela, ya que los pronósticos actuales no apuntan necesariamente a un evento extremo. Sin embargo, el exceso de humedad, la reducción de días soleados y las lluvias frecuentes pueden generar cambios en la planificación productiva.
Lindemar Cesca, presidente de la Asociación de Productores de Soja, explicó a InfoNegocios que todavía es temprano para tomar decisiones definitivas, pero destacó la importancia de seguir la evolución del clima en los próximos meses. “Hay una alarma grande todavía sobre eso. Las mismas previsiones hablan de una posibilidad moderada y otra más severa, entonces hay que observar cómo se desarrolla”, señaló en comunicación con nuestro medio.
Uno de los principales puntos de atención será el calendario de siembra de la soja. Actualmente, la ventana habitual para el inicio del cultivo se ubica entre septiembre y mediados de octubre, pero un escenario de lluvias tempranas podría obligar a modificar los planes.
“Si empieza a llover muy temprano, vamos a tener que tomar precauciones. Quizás haya que postergar un poco la siembra, porque eso también puede afectar la cosecha más adelante”, explicó Cesca.
El productor agregó que el comportamiento climático no será igual en todas las regiones del país. Mientras algunas zonas pueden recibir una mayor cantidad de precipitaciones, otras podrían enfrentar condiciones más secas, por lo que la toma de decisiones dependerá del comportamiento real del clima.
Actualmente, la humedad ya está generando algunos efectos en el campo. Según Cesca, la falta de días con mayor radiación solar está retrasando procesos como el secado del maíz. “No es que tengamos mucha lluvia, pero sí muchos días nublados y con precipitaciones. La humedad está bajando muy lentamente y eso afecta la cosecha”, indicó.
En paralelo, el sector hortícola también trabaja en medidas de prevención frente a un escenario de alta humedad. Un manual técnico elaborado con apoyo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) advierte que las lluvias persistentes, la humedad elevada y la nubosidad pueden aumentar los riesgos de enfermedades fúngicas, bacterianas y problemas vinculados al drenaje en cultivos como tomate y pimiento.
El documento recomienda que los productores prioricen una estrategia preventiva basada en seis ejes: manejo del suelo, control de humedad, nutrición equilibrada, tratamientos preventivos, control de vectores y monitoreo constante.
Uno de los aspectos centrales será mejorar la capacidad de los suelos para evacuar el exceso de agua. Entre las medidas sugeridas figuran la implementación de tablones elevados y canales de drenaje, herramientas que ayudan a evitar problemas en las raíces y a reducir las condiciones favorables para la aparición de enfermedades.
Además, el manejo nutricional será clave, ya que la falta de sol y el exceso de humedad pueden debilitar las plantas. El MAG recomienda ajustar la nutrición con elementos como calcio y potasio para fortalecer los tejidos vegetales y mejorar la resistencia frente a condiciones adversas.
En el caso de la soja, Cesca explicó que la tecnología genética ayuda a mejorar el desempeño del cultivo, pero que todavía no existe una variedad diseñada exclusivamente para enfrentar un exceso prolongado de humedad. “La soja necesita sí o sí la incidencia del sol. No es solamente una cuestión de genética; también depende mucho del ambiente”, afirmó.
De esta manera, el campo paraguayo encara un posible ciclo de El Niño con una combinación de planificación, manejo técnico y decisiones oportunas. La clave estará en anticiparse a los cambios climáticos para proteger la inversión productiva y mantener la competitividad del sector.