Ana Urbieta, presidenta de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Concepción (ACIC), destacó que el departamento está dejando atrás una economía basada principalmente en actividades tradicionales para avanzar hacia un modelo con mayor peso de la logística, la industrialización y las inversiones en infraestructura.
“Estamos viendo una economía que se fortalece y que muestra un mayor movimiento. Concepción está empezando a cambiar de escala”, expresó.
Según Urbieta, uno de los principales motores de este proceso es la inversión vinculada al desarrollo forestal y a proyectos de gran envergadura como Paracel, que están generando nuevas oportunidades para la región. Sin embargo, reconoció que el balance general del año también estuvo condicionado por las dificultades que atravesó Frigorífico Concepción, una de las industrias más relevantes del norte del país.
La dirigente explicó que los problemas financieros de la empresa impactaron en la actividad económica local y limitaron la posibilidad de registrar un crecimiento más acelerado. Aun así, aseguró que otros sectores están contribuyendo a sostener el dinamismo económico.
El comportamiento de la economía concepcionera no ha sido uniforme. Mientras algunos rubros muestran una expansión significativa, otros todavía enfrentan dificultades para recuperar los niveles de actividad esperados.
“Hay sectores que tienen mayor actividad y otros a los que todavía les cuesta retomar el ritmo”, indicó.
Entre los segmentos con mejor desempeño sobresale claramente la construcción. El avance de obras públicas y privadas generó un efecto multiplicador sobre actividades relacionadas, como la venta de materiales, combustibles, servicios logísticos y tecnología.
Las ferreterías, distribuidoras de cemento y comercios vinculados al sector de la construcción registraron un crecimiento importante durante este año. También se observó un incremento en la demanda de productos asociados a la producción agropecuaria, como las cales agrícolas.
En contraste, los sectores que dependen principalmente del consumo interno de la ciudad y del departamento continúan enfrentando mayores desafíos para expandirse.
Para la presidenta de la ACIC, uno de los factores más relevantes detrás de las perspectivas favorables es la creciente atención que despierta Concepción entre los inversionistas.
La ciudad ya no es vista únicamente como un mercado consumidor, sino también como un punto estratégico para producir, transformar, almacenar y transportar bienes.
Sin embargo, advirtió que el principal obstáculo para consolidar ese potencial sigue siendo la logística.
La situación de la ruta Concepción–Pozo Colorado, considerada una conexión clave con el Chaco, la Ruta Bioceánica y el área central del país, continúa representando una limitación para la competitividad regional.
“Los costos logísticos siguen siendo nuestro principal freno”, sostuvo Urbieta, al señalar que el lento avance de algunas obras de infraestructura impacta directamente en la capacidad de atraer nuevas inversiones.
De cara a los meses finales de 2026, el sector empresarial mantiene expectativas positivas.
Además de la continuidad de proyectos de infraestructura como el Hospital General del Norte, el mercado de abasto y las mejoras viales, existe confianza en que la llegada de nuevas inversiones permitirá generar más empleo formal y fortalecer la economía local.
Las fiestas de fin de año también representan una oportunidad para los sectores más vinculados al consumo y al movimiento interno.
El pago de aguinaldos, el retorno de familias que viven en otras ciudades y el aumento del flujo de visitantes suelen traducirse en un mayor movimiento para comercios, restaurantes, hoteles y otros servicios.
“Hay más circulante y más visitantes, lo que genera un impulso importante para muchos negocios”, señaló.
Para que Concepción pueda consolidar su crecimiento y aprovechar plenamente su ubicación estratégica, Urbieta considera fundamental una mayor articulación entre el sector público y el privado.
La dirigente sostiene que el departamento posee condiciones privilegiadas para convertirse en un corredor logístico de relevancia regional, especialmente por su cercanía con el estado brasileño de Mato Grosso y su potencial para integrarse a las cadenas de producción y exportación.
No obstante, enfatizó que alcanzar ese objetivo requerirá decisiones concretas en materia de infraestructura, reducción de costos logísticos y fortalecimiento de proyectos estratégicos como el puerto seco.
“Concepción está escalando. Si logramos reducir las brechas logísticas y trabajar con objetivos claros entre el sector público y el privado, podemos generar más industrias, más empleo y mayores oportunidades para la población”, concluyó.
Con proyectos industriales en expansión, inversiones forestales en marcha y obras de infraestructura que avanzan, el norte paraguayo busca posicionarse como uno de los nuevos polos de desarrollo económico del país. El desafío será convertir ese potencial en crecimiento sostenido durante los próximos años.