A 145 años de su fundación, San Bernardino apunta a dejar atrás su perfil estacional y acelera una nueva etapa de inversiones

San Bernardino llega a su 145.° aniversario fundacional atravesando una etapa de transformación. La ciudad, que históricamente concentró gran parte de su movimiento durante el verano, suma hoy inversiones inmobiliarias, gastronómicas y hoteleras, mientras busca extender su atractivo turístico durante todo el año y acompañar con infraestructura un crecimiento que se aceleró especialmente después de la pandemia.

La dimensión que alcanza la ciudad durante la temporada alta refleja el peso que sigue teniendo el verano sobre su economía. Según estimaciones de la Cámara de Comercio y Turismo de San Bernardino, en sus momentos de mayor movimiento llegó a recibir alrededor de 150.000 personas por fin de semana. A su vez, estimaciones de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) señalan que cerca de 40.000 visitantes se hospedan en la ciudad durante cada verano.

Sin embargo, el comportamiento de San Bernardino ha empezado a cambiar en los últimos años. A la tradicional llegada de visitantes durante diciembre, enero y febrero se sumó una mayor cantidad de personas que eligieron establecerse de manera permanente, además de un movimiento creciente durante los fines de semana fuera de temporada.

Para Doris Penoni, presidenta de la Asociación Civil Pro SanBer, uno de los factores que modificó la dinámica de la ciudad fue precisamente el desarrollo inmobiliario. A este fenómeno se sumaron nuevas inversiones gastronómicas, una mayor oferta hotelera y eventos que comenzaron a distribuirse durante distintos momentos del año.

“Si bien es cierto que el comportamiento fuerte se da en verano, hoy entiendo que el comportamiento cambió en San Bernardino”, destacó.

Restaurantes que anteriormente concentraban sus operaciones en determinados fines de semana o durante la temporada comenzaron a apostar por mantenerse activos durante todo el año. Al mismo tiempo, la ciudad recibe más visitantes fuera del verano y registra una mayor presencia de residentes permanentes.

El real estate cambia la ciudad

El mercado inmobiliario aparece como uno de los principales motores de esta nueva etapa. Christian Daud, director de Invursa, consideró que, desde la pandemia, San Bernardino atravesó una “explosión inmobiliaria”, impulsada inicialmente por familias que optaron por trasladarse temporalmente a la ciudad y que, en numerosos casos, terminaron adoptándola como residencia principal.

Este crecimiento también modificó el tipo de producto inmobiliario demandado. La tradicional segunda residencia en forma de casa comenzó a convivir con desarrollos de departamentos que buscan atraer tanto a propietarios como a inversores interesados en generar renta mediante alquileres temporarios.

Daud señaló como ejemplo a Insignia Club, proyecto desarrollado por Invursa en San Bernardino. La primera etapa, compuesta por 66 departamentos, se encuentra completamente vendida, mientras que una segunda etapa, también de 66 unidades y actualmente en construcción, registra entre un 60% y 70% de comercialización, según las estimaciones brindadas por el empresario.

Para el desarrollador, el departamento empezó a ganar terreno frente a la casa tradicional porque reduce los costos y las responsabilidades vinculadas al mantenimiento de una segunda vivienda.

Una propiedad de verano puede demandar gastos mensuales de seguridad, jardinería, mantenimiento de piscina y servicios, mientras que los proyectos bajo formatos de condominio concentran estos costos y suman amenities como piscinas, canchas deportivas, gimnasio y espacios recreativos.

El perfil del comprador también se amplió. Entre los propietarios aparecen parejas jóvenes, familias con hijos pequeños y personas de mayor edad que vendieron viviendas más grandes para optar por unidades de menor tamaño y mantenimiento simplificado.

Este comportamiento está ayudando a impulsar una mayor verticalización del mercado inmobiliario de una ciudad históricamente asociada a casas y terrenos.

Invursa ya analiza incluso una nueva etapa de expansión. Daud adelantó que la compañía trabaja sobre Insignia Club 2 y evalúa dos terrenos para el proyecto. Una de las posibilidades es desarrollar el complejo en la zona del cerro, aprovechando las vistas hacia el lago y la Cordillera. El lanzamiento podría concretarse en un plazo aproximado de seis a siete meses si avanzan los planes actuales.

Turismo más allá del verano

Mientras el real estate gana protagonismo, desde el sector turístico buscan aprovechar esa transformación para reducir la estacionalidad.

Penoni señaló al turismo como uno de los principales motores económicos de San Bernardino, junto con el auge de la construcción. El desafío se encuentra en generar actividades capaces de atraer visitantes también fuera de la temporada alta.

Entre las estrategias aparece el turismo de reuniones, congresos y eventos. Pro SanBer avanzó recientemente en una alianza con representantes de la Asociación Rural - Regional Cordillera, con la intención de desarrollar actividades vinculadas al agronegocio y nuevas experiencias turísticas.

La propuesta incluye iniciativas como la Noche del Cordero Cordillerano, visitas a granjas y experiencias rurales, además de acciones para atraer reuniones empresariales y congresos.

A esto se suman segmentos como bodas, turismo cultural, actividades de aventura y propuestas gastronómicas.

“Hay que mover nuevas acciones y actividades en San Bernardino. El verano ya tiene su público, pero la lucha está todo el año”, resumió Penoni.

La dirigente también observa cambios en el perfil de quienes llegan a la ciudad. Fuera del verano existe una mayor presencia de familias, parejas y visitantes adultos, además de extranjeros. Paralelamente, algunas agencias de viajes comenzaron a incorporar San Bernardino dentro de sus paquetes turísticos.

“El tipo de turista que queremos recibir es aquel que valore la naturaleza, la cultura local y el desarrollo sostenible. Se ofrecen escapadas cortas con estadías para vacacionistas enfocados en el descanso y la recreación familiar”, resaltó.

La infraestructura

El acelerado desarrollo también plantea exigencias. Tanto desde el sector inmobiliario como desde el turístico coinciden en que la infraestructura deberá acompañar el ritmo de las inversiones privadas.

Daud mencionó entre las necesidades pendientes mayores inversiones en energía, agua, desagües pluviales y cloacales, además de medidas destinadas a mejorar la situación del lago Ypacaraí.

A su criterio, la velocidad con la que creció San Bernardino desde la pandemia volvió más difícil que la infraestructura pública pudiera avanzar al mismo ritmo.

Penoni, por su parte, consideró necesario reforzar las inversiones en infraestructura urbana y turística. Entre los puntos señalados aparecen la recuperación y conservación del centro histórico, una mayor puesta en valor del lago, mejoras en iluminación, limpieza y seguridad, además de la creación de nuevos atractivos que permitan extender la estadía de los visitantes.

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