Los efectos ya se sienten en los mercados, pero el verdadero impacto dependerá de la duración y la intensidad de un enfrentamiento que tiene a dos pesos pesados del sector energético como protagonistas. “Esto afectará tremendamente a la economía; esto es una guerra, lo sabemos. Lo que no sabemos es cuándo comienza y cuándo termina”, advirtió Pedro Ballota, empresario del sector energético.
“Irán es un grande del petróleo a nivel mundial y el conflicto ya está trascendiendo fronteras”, aseveró. Asimismo, añadió que, por un lado, el petróleo iraní es el objetivo de los ataques, pero el escenario se parece a lo que ocurrió con la bomba atómica en Irak y el combustible en Venezuela. “Llevaron a Maduro y terminó el Cartel de los Soles”, opinó.
“Esto va a hacer que el petróleo suba por las nubes. Yo diría que el conflicto hará que el barril suba a US$ 200. La mayor cantidad de petróleo sale de ahí, de toda esa zona. Esto le afecta a todo el mundo; va a ser una crisis cruzada”, argumentó el empresario del gas.
Gustavo Setrini, politólogo e investigador, coincidió en que los efectos inmediatos son claros: “Un salto en el precio internacional del petróleo y del gas natural, causado por interrupciones en el comercio y, segundo, una contracción en los índices industriales de las principales bolsas de valores del mundo”.
Este nerviosismo bursátil responde a los temores de un efecto inflacionario derivado de un período prolongado de precios energéticos elevados por la desestabilización de la región del Medio Oriente. No obstante, Setrini introdujo una variable crucial para entender hacia dónde soplan los vientos.
“Hay que interpretar las posibles acciones de los Estados Unidos y sus intereses en relación con el sector energético en el contexto de dos hechos”, explicó Setrini. A su criterio, el primero es que, gracias a la tecnología del “fracking”, EE.UU. pasó de depender de Medio Oriente a convertirse en un exportador neto de petróleo. El segundo, y más determinante, es que el eje de su política exterior, definido en la Estrategia de Seguridad Nacional (2025), es la contención de China.
“En ese contexto, el interés principal del gobierno estadounidense no es, necesariamente, controlar y lucrar con el petróleo iraní, sino dar un golpe a la seguridad energética y al crecimiento económico chino, el socio comercial principal de ambos países petroleros”, aseveró.
El gas, cuyo precio está intrínsecamente ligado al del petróleo, seguirá una trayectoria similar. “El gas también seguirá el mismo camino. Nosotros no adquirimos gas de esa zona del mundo, compramos de Argentina, pero Argentina también se rige por el precio internacional del gas. La garrafa está actualmente alrededor de los G. 100.000”, contó Ballota.
Por su parte, Setrini aclaró que la intervención de EE.UU. se da luego de una serie de acciones por parte de Trump que ponen en una crisis, posiblemente terminal, al institucionalismo liberal multilateral del siglo XX. El retiro de organizaciones internacionales, las tensiones con aliados de la OTAN y la creación de bloques alternativos alineados con la visión de la actual administración estadounidense son hechos coherentes con lo que ocurre en el Medio Oriente.