Marín contó que Bimpro surgió justamente a partir de esa realidad. “Como la mayoría de las empresas, nacimos tratando de solucionar una problemática o una necesidad”, afirmó. Según relató, la firma comenzó a operar en un contexto donde el volumen de obras crecía, pero las formas tradicionales de gestión ya no alcanzaban para responder a las exigencias actuales del rubro.
El ingeniero sostuvo que el sector de la construcción local se encuentra en un proceso de transición tecnológica. “Estamos alejándonos un poco de esa forma de trabajar tradicional, un poco ya antigua”, dijo, y agregó que la incorporación de nuevas herramientas responde a la necesidad de ser más eficientes. “Hoy las empresas necesitan bajar costos y ser más competitivas”, remarcó.
En ese marco, Marín destacó la importancia de trabajar sobre los proyectos antes de llegar a la obra. “Una de las formas más baratas de hacer más eficiente la gestión de un proyecto es resolver los problemas en la etapa de proyecto y no en la ejecución”, explicó. Según señaló, corregir errores antes de construir permite ahorrar tiempo, recursos y dinero.
Al referirse al mercado de las estructuras metálicas, el director ejecutivo señaló que se trata de un segmento que gana protagonismo en Paraguay. “El mercado de la construcción está creciendo mucho y, a la par, las estructuras metálicas se van barajando cada vez más como opción”, afirmó. Aunque el país produce hormigón a bajo costo, sostuvo que el metal aparece como una alternativa cada vez más considerada.
Marín explicó que la demanda de estructuras metálicas se concentra especialmente en obras que requieren grandes espacios y rapidez de montaje. “En soluciones como naves industriales, almacenes o centros comerciales, el montaje más rápido hace que el metal tome mucho terreno”, señaló. En esos casos, agregó, el tiempo de ejecución se vuelve un factor decisivo.
Sin embargo, el ingeniero aclaró que el avance del metal no implica el reemplazo del hormigón. “No diría que va a desplazar completamente al hormigón, pero sí que se va a convertir en una opción totalmente fiable”, afirmó. En esa línea, destacó que las estructuras mixtas ya son una realidad creciente: “El hormigón y el metal ya conviven en un mismo ecosistema”.
Consultado sobre la posibilidad de que Paraguay adopte un modelo similar al de países donde predomina la construcción en seco, Marín fue cauto. “Tenemos una enorme reserva de hormigón que no nos cuesta tanto producir, y eso marca una diferencia”, explicó. No obstante, consideró que esa situación podría cambiar con el tiempo, a medida que evolucione el mercado de los materiales.
En cuanto a los costos, el ingeniero señaló que todo depende del tipo de proyecto. “La respuesta siempre es: depende”, afirmó. Tecnologías como el Steel Frame, explicó, “ya compiten muy fuertemente en precio con las estructuras convencionales de hormigón”, especialmente en viviendas y construcciones livianas.
Para cerrar, Marín resumió el escenario actual del sector con una mirada a futuro. “En algunas ocasiones las estructuras metálicas son la opción más conveniente y en otras, la única viable”, sostuvo. En un contexto de crecimiento sostenido, planificación, tecnología y eficiencia aparecen, según el ingeniero, como los pilares que marcarán el rumbo de la construcción en Paraguay en los próximos años.