Desde la Asociación de Emprendedores del Paraguay (Asepy), su presidenta saliente, Liz Grutter, resume el impacto del sector: “La asociación hoy aglutina a más de 8.000 emprendedores a nivel país”. Una cifra que dimensiona el alcance de un movimiento que se extiende más allá de Asunción, con presencia en ciudades como Ciudad del Este, Encarnación, Concepción, entre otras.
El mapa de los rubros también muestra tendencias, ya que, según Grutter, los sectores más dinámicos incluyen comercio, gastronomía y servicios digitales, este último con un crecimiento sostenido en los últimos años. “Incluso tenemos socios que exportan sus productos, entonces considero que ese es un rubro que está creciendo”, señaló.
Sin embargo, el ecosistema no está exento de desafíos. Uno de los principales puntos críticos sigue siendo el paso de emprendimiento a empresa formal. En ese sentido, Grutter advierte que, de todo el ecosistema paraguayo, el 97% de las empresas son mipymes, lo que refleja tanto la importancia del segmento como la necesidad de fortalecerlo.
Además, remarcó la importancia de la implementación efectiva de políticas públicas: “Todavía hay desafíos como que todos los municipios del país estén aplicando ya los beneficios en cuanto a patentes y beneficios tributarios que hay dentro de la ley”. En particular, hizo referencia a la necesidad de garantizar los incentivos previstos en los primeros años de vida de los emprendimientos.
Desde Asomipymes, la mirada complementa ese diagnóstico con foco en la realidad diaria del emprendedor. Guillermina Imlach destaca que el rubro gastronómico sigue liderando por su facilidad de entrada, ya que, según afirma, es uno de los rubros más accesibles para iniciar desde la casa, y muchas iniciativas comienzan como un hobby y luego escalan sin planificación previa.
Ese crecimiento espontáneo, no obstante, suele chocar con la informalidad. “Te encontrás que ya vendés mucho y no tenías ni un registro, sos informal”, advirtió, subrayando uno de los errores más comunes en las etapas iniciales.
Para Imlach, la diferencia entre emprender y ser empresario radica en la estructura: “El emprendedor pasa a ser empresario cuando ya tiene estructurada su empresa”. En ese proceso, identifica tres pilares fundamentales: producción, comercialización y administración.
No todos los sectores corren la misma suerte. Mientras algunos crecen, otros enfrentan retrocesos. “El rubro calzados cayó muchísimo porque se trae mucho del exterior”, afirmó, evidenciando el impacto de la competencia internacional en industrias locales con menor capacidad de innovación o escala.
Más allá de los números y rubros, hay un factor transversal: el perfil del emprendedor. “El emprendedor 24/7 está pensando cómo mejorar el negocio que ya tiene”, sostuvo Imlach, resaltando una mentalidad que combina resiliencia, creatividad y adaptación constante.
En ese contexto, el llamado es a animarse, ya que las microempresas son las que más mano de obra generan. Lo que necesita el país es gente que se anime a emprender, sostiene Imlach.
En Paraguay, las micro, pequeñas y medianas empresas representan cerca del 97% del tejido empresarial y concentran una parte importante de la generación de empleo. En ese contexto, el foco se traslada a los mecanismos de acompañamiento para el crecimiento de los emprendimientos, especialmente en su transición hacia la formalidad. Entre los principales desafíos se identifican el acceso a registros, la aplicación efectiva de beneficios contemplados en la normativa vigente y la capacidad de estructurar modelos de negocio sostenibles en el tiempo.