La entidad también modificó el esquema de distribución de premios para adaptarlo al nuevo formato de la competencia, que por primera vez reúne a 48 países. Del monto total, US$ 655 millones se reparten según el rendimiento de cada selección durante el torneo, mientras que US$ 72 millones cubren los gastos de preparación de los equipos antes del inicio de la competencia.
El subcampeón recibirá US$ 33 millones, mientras que el tercer puesto obtendrá US$ 29 millones y el cuarto lugar US$ 27 millones. Los equipos que finalicen entre el quinto y el octavo puesto cobrarán US$ 19 millones cada uno. Quienes alcancen los octavos de final percibirán US$ 15 millones, los ubicados entre los puestos 17 y 32 embolsarán US$ 11 millones, y las selecciones que terminen entre las posiciones 33 y 48 recibirán US$ 9 millones.
Además del dinero correspondiente al desempeño deportivo, todas las federaciones clasificadas acceden a US$ 1,5 millones destinados exclusivamente a cubrir los costos de preparación. Ese aporte garantiza que ningún participante cobre menos de US$ 10,5 millones, incluso si queda eliminado en la primera fase del campeonato.
El incremento en los premios refleja la expansión económica del torneo. La FIFA elevó en más del 50% la distribución de recursos respecto a la edición de Catar 2022, impulsada por el crecimiento del Mundial, el aumento de selecciones participantes y una mayor expectativa comercial en torno al certamen que organizaron Estados Unidos, México y Canadá.
La decisión también responde al crecimiento de los ingresos que genera el evento. Los contratos por derechos de televisión, los acuerdos comerciales, los patrocinios globales y la venta de entradas alimentaron un negocio que mueve miles de millones de dólares y permitió aumentar significativamente las recompensas económicas para las federaciones nacionales.