El poroto germina bien: producción crece, pero el mercado aún no absorbe toda la oferta

(Por SR) Con una superficie que ronda las 70.000 hectáreas y una producción anual cercana a las 70.000 toneladas, el poroto se consolida como uno de los cultivos más extendidos dentro de la agricultura familiar en Paraguay. Sin embargo, el crecimiento en volumen no siempre encuentra su correlato en el mercado, generando un escenario de sobreoferta que presiona los precios y complica la rentabilidad del productor.

De acuerdo con Hugo Flecha, especialista en cultivos de granos y cereales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), la campaña actual mantiene niveles similares a los del año pasado, aunque con una leve reducción en superficie. “Estamos teniendo aproximadamente unas 70.000 hectáreas a nivel país”, explicó.

El cultivo está distribuido en varias zonas del país, con fuerte presencia en San Pedro y Caaguazú, además de Concepción, Alto Paraná, Misiones e Itapúa. Esta expansión territorial responde a su carácter accesible y adaptable, lo que lo convierte en una opción viable para pequeños productores.

“El poroto es un rubro muy asociado a la agricultura familiar. Son parcelas de media hectárea, una hectárea, y muy pocos superan las cinco hectáreas”, señaló Flecha.

En términos sociales, el impacto es significativo. Se estima que unas 45.000 familias están vinculadas a este cultivo en todo el país, mientras que cerca de 26.000 productores reciben asistencia técnica de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg), lo que evidencia su rol clave dentro de las políticas de desarrollo rural.

A nivel productivo, el desafío pasa por mejorar los rendimientos. Aunque el potencial óptimo se ubica entre 1.200 y 1.300 kilos por hectárea, solo en zonas puntuales se alcanzan estos niveles. Factores como la degradación del suelo, el manejo agronómico y las condiciones climáticas siguen limitando la productividad.

Pero el principal cuello de botella hoy no está solo en el campo, sino en el mercado. Durante 2025, la combinación de una alta producción con dificultades de colocación generó un importante excedente. “Se produjo demasiada cantidad y quedó un stock bastante grande, lo que hizo caer los precios”, explicó el especialista.

Ejemplos concretos reflejan esta situación: en el distrito de Horqueta quedaron almacenadas unas 71 toneladas sin poder comercializarse, lo que evidencia las dificultades que enfrentan los productores para colocar su producción en tiempo y forma.

A pesar de esto, el consumo interno sigue siendo un sostén importante. El poroto tiene un pico de demanda en los meses de otoño e invierno, cuando se posiciona como un alimento clave dentro de la dieta local, impulsando las ventas en esta época del año.

En cuanto a variedades, el mercado está liderado por el poroto británico, seguido por otras opciones como San Francisco y el poroto negro, que comienzan a ganar espacio en la producción nacional.

Mirando hacia adelante, el desafío del sector pasa por equilibrar la ecuación entre producción y comercialización. Si bien existen expectativas de abrir mercados externos —con posibles envíos hacia Argentina—, el país aún no tiene una estructura exportadora consolidada para este rubro.

En paralelo, desde el MAG se apunta a mejorar las condiciones productivas. “Nuestro suelo está bastante degradado y los rendimientos caen bastante. Primero debemos mejorar eso y luego apuntar a mayor volumen”, sostuvo Flecha.

Así, el poroto se mantiene como un cultivo estratégico para la agricultura familiar, con fuerte impacto social y presencia territorial. No obstante, su consolidación como negocio dependerá de avanzar en productividad, mejorar los canales de comercialización y, sobre todo, generar mercados capaces de absorber una oferta que hoy crece más rápido que la demanda.