El poder que le damos al público

(Por Josefina Bauer) Hace unas semanas, en un evento, me encontré con Luis y, mientras conversábamos, dijo algo que me quedó rondando en la cabeza. Mirando al orador en el escenario mencionó: “No sé cómo hace para hablar con todos evaluando cada cosa que dice”. Luego, hizo una pausa y agregó: “Bueno, no sé si realmente lo están juzgando, pero todos lo están mirando fijamente”.

Ese comentario me resonó durante días. Me di cuenta de que gran parte del temor o la incomodidad que sentimos al hablar en público no viene de lo que dice la audiencia, sino de lo que imaginamos al mirarlos. No importa si estamos en un congreso frente a cientos de personas o en una sala frente a unos pocos, la sensación de ser observados y/o juzgados sigue siendo la misma.

La frase de Luis resume perfectamente uno de los mayores miedos al hablar en público: enfrentar la atención (y tal vez el juicio) de quienes nos escuchan.

Ahora bien, ¿realmente nos están evaluando? ¿O simplemente nos están escuchando? Quizás la respuesta no está en el público, sino en cómo nosotros interpretamos esas miradas. Este temor no siempre tiene que ver con ellos, sino con nosotros, en cómo desciframos esas miradas y qué valor le damos.

Para conectar debes conocer a tu audiencia

La solución comienza por cambiar el enfoque. En lugar de preguntarnos si nos están juzgando, deberíamos preguntarnos: ¿quiénes son las personas que tengo enfrente? ¿Qué necesitan? ¿Qué problemas enfrentan? ¿Cómo puedo ayudarles o aportarles algo de valor? Cuando hacemos este ejercicio, el escenario (o el momento de la presentación) deja de ser un espacio de evaluación y se convierte en una oportunidad para compartir algo útil.

Siempre tenemos algo para ofrecer, pero el desafío está en encontrar qué entregar y cómo adaptarlo a las personas que nos escuchan. Esto requiere entender quién está frente a nosotros. Sin importar si es un grupo de jefes, colegas, colaboradores, alumnos o extraños, siempre hay algo que podemos aportar: información, tranquilidad, claridad, soluciones, conocimiento o inspiración. Esa es nuestra tarea como oradores.

Por ejemplo, si tenemos que hacer una presentación frente a nuestros jefes, podríamos enfocarnos en transmitir seguridad, demostrar que conocemos nuestro trabajo y que cumplimos con lo esperado. Si hablamos a colaboradores, nuestro objetivo puede ser alinear objetivos, inspirar con nuestro liderazgo o resolver inquietudes.

Cada audiencia tiene necesidades específicas, y entenderlas es el primer paso para conectar.

El equilibrio en la relación orador-audiencia

¿Dónde está el mayor peso? Hablar en público no debería sentirse como una guerra donde la audiencia tiene todo el poder y nosotros somos los vulnerables. La relación ideal entre el orador y audiencia debe ser como una balanza equilibrada: ambos tienen el mismo peso. Esa es la mentalidad que necesitamos adoptar.

Mantener esa balanza requiere humildad y confianza a la vez. Humildad para reconocer que no somos más importantes que nuestra audiencia, pero también la seguridad de saber que lo que tenemos para decir tiene valor. No se trata de impresionar, sino de conectar desde la autenticidad y el conocimiento.

La pregunta no debería ser si me están evaluando o juzgando. La verdadera cuestión es: ¿qué peso le doy yo a esas miradas? Si les atribuimos demasiado poder, nos achicamos y perdemos el control. Por el contrario, si recordamos que estamos ahí por una razón, porque tenemos algo que aportar, podemos recuperar la confianza y compensar esa sensación de desequilibrio.

Entonces, ¿cómo convencernos a nosotros mismos de que tenemos algo importante para entregar?

Cambiando el Foco

Enfoquémonos en el valor que podemos ofrecer, en el impacto que pueden tener nuestras palabras, en cómo nuestro conocimiento puede hacerles mejor la vida a los otros.

La audiencia no está ahí para juzgarnos, sino para escucharnos, aprender o reflexionar.

Por eso, la próxima vez que sientas el peso de las miradas, te pido que pienses en esto: No se trata de quién tiene más poder, sino de quién tiene más que ofrecer.

Paraguay, nuevo hub textil: empresarios de Argentina evalúan joint ventures para exportar a Europa

(Por SR) Paraguay sigue ganando terreno como destino industrial en la región. Una delegación de empresarios argentinos del sector textil visitó Asunción para analizar alianzas productivas con firmas locales, mientras que desde Rediex aseguran que el rubro continúa siendo uno de los más dinámicos en materia de radicación de capitales. El interés se concentra en costos competitivos, cercanía logística y acceso preferencial a mercados internacionales.

Mercado de cannabis: en el país 17 empresas operan con licencia y exportaciones alcanzan US$ 15 millones

(Por SR) Cada 20 de abril se conmemora el Día Internacional de la Marihuana, también conocido como 4/20, una fecha emblemática de la cultura cannábica que, además de la celebración simbólica, suele instalar debates sobre regulación, uso medicinal e impacto económico de la planta. En ese contexto, Paraguay comienza a mostrar cifras concretas en el segmento industrial: 17 empresas cuentan con licencias, entre cuatro y cinco operan activamente y las exportaciones cerraron 2025 en un rango de entre US$ 10 millones y US$ 15 millones.

Blanca Aveiro: “En abril mejoró el abastecimiento de tomate paraguayo y de productos verdes, lo que ayudó a moderar los precios”

(Por SR) Mientras el bolsillo aprieta y los alimentos muestran subas en distintos rubros, Abasto SA encontró una oportunidad en el cambio de hábitos de consumo. La empresa cerró el primer trimestre de 2026 con un aumento del 10% en su clientela frente al mismo periodo del año pasado, impulsada por consumidores que buscan mejores precios y compras más eficientes en un solo lugar.