La formación del cirujano abarcó un programa teórico-práctico enfocado en el tratamiento mínimamente invasivo de afecciones en la cavidad oral, la glándula tiroides y tumores específicos de la región orofaríngea. Durante doce meses, el médico superó intensas jornadas de entrenamiento en simuladores avanzados antes de incorporarse a cirugías en vivo junto a tutores internacionales. En este proceso, operó con las versiones X y Xi del célebre sistema Da Vinci, la plataforma original que transformó la medicina moderna a nivel global.
El avance hacia estas tecnologías no surgió de la noche a la mañana, sino que responde a un camino de innovación que el propio profesional impulsó previamente en el país. En 2022, el Servicio de Otorrinolaringología de la FCM-UNA marcó un hito al concretar la primera cirugía transoral de tiroides en Paraguay. Aquella intervención contó con el respaldo de expertos internacionales y sembró la semilla para el posterior salto cualitativo hacia la robótica.
"Realicé la primera cirugía transoral de tiroides en el Hospital de Clínicas y en el Hospital Nacional de Itauguá. Actualmente acumulamos 15 procedimientos de este tipo en el sector público, donde consolidamos un equipo multidisciplinario para seleccionar correctamente a cada paciente", detalló el Dr. Villalba.
A pesar de los logros obtenidos con los enfoques endoscópicos previos, el acceso a zonas anatómicas estrechas y delicadas requería una evolución técnica superior. El especialista identificó en la plataforma robótica la herramienta ideal para superar las limitaciones físicas de las manos en áreas críticas donde el espacio de maniobra es milimétrico, como la base de la lengua y la faringe.
"Como el robot posee brazos articulados muy finos, estos ingresan a la perfección. El robot no opera solo, sino que obedece a los comandos del cirujano desde una consola; además, el sistema elimina por completo el temblor humano y amplía la visión más de diez veces", explicó el médico.
Los beneficios de esta precisión impactan directamente en la evolución clínica de las personas intervenidas. Al sustituir las grandes incisiones tradicionales en el cuello por abordajes ocultos a través de la boca o detrás de la oreja, el trauma quirúrgico disminuye drásticamente, optimizando los tiempos de recuperación y reduciendo de forma significativa las complicaciones postoperatorias.
"El paciente, dependiendo del procedimiento, puede recibir el alta en 24 horas y reincorporarse a sus actividades cotidianas o laborales en apenas una semana. La velocidad de recuperación es realmente sorprendente en comparación con los métodos convencionales", destacó el especialista.
Actualmente, Paraguay cuenta con dos sistemas robóticos en el sector privado, utilizados principalmente por equipos de urología y cirugía gástrica. Sin embargo, el desafío actual reside en democratizar el acceso a estas plataformas y expandir su uso a la cirugía de alta complejidad de cabeza y cuello, un área donde las patologías tumorales exigen respuestas médicas cada vez más sofisticadas.
"Esto va a llegar en cualquier momento a la salud pública porque nuestros vecinos ya lo implementan con éxito. Es cuestión de tiempo y de que los gobernantes asuman esto como una inversión estratégica para brindar mayor seguridad a la gente", concluyó Villalba.