La industria paraguaya se prepara para sumar un nuevo hito en agosto, cuando Parglass encienda el primer horno de vidrio 100% eléctrico de América. La empresa avanza hacia el inicio de operaciones de su nueva planta en Villa Hayes, un proyecto que combina inversión industrial, tecnología sustentable, empleo calificado y capacidad exportadora, con el objetivo de abastecer al mercado local y proyectarse hacia la región.
La compañía se presentó en el marco de la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY 2026), donde dio a conocer los detalles de una inversión superior a US$ 85 millones. El proyecto se desarrolla en asociación con el Grupo Pavisa, fabricante mexicano de vidrio con más de 70 años de experiencia, que aportará conocimiento técnico, transferencia de know-how internacional y capacitación de estándar global para los trabajadores locales.
Sergio Cibils, director de Parglass, explicó que la empresa se encuentra en la etapa previa al arranque del horno, previsto para agosto. Luego comenzará un proceso de estabilización industrial, conocido como ramp-up, que tomará aproximadamente un mes antes de alcanzar un funcionamiento regular. “Estamos muy contentos de poder contar al mundo industrial y comercial del país y de la región lo que venimos a hacer y las herramientas que traemos al mercado”, afirmó.
El principal diferencial de la planta será la introducción del e-glass, una categoría de vidrio fundido íntegramente con energía eléctrica 100% renovable, de origen hidroeléctrico paraguayo. A diferencia de los procesos tradicionales, esta tecnología elimina el uso de combustibles fósiles y gas natural en la etapa de fundición, lo que permite reducir la huella ambiental de los envases y responder a las nuevas exigencias de sostenibilidad de los mercados internacionales.
Para Cibils, este punto dejó de ser solo una tendencia. La demanda de insumos con menor impacto ambiental ya forma parte de los requisitos de muchas marcas que buscan ingresar o mantenerse en mercados más exigentes. “Hoy ya no es más una tendencia innovadora o un simple deseo de muchas empresas; es requisito para entrar a algunos mercados internacionales”, sostuvo.
La planta estará enfocada exclusivamente en envases de vidrio, principalmente botellas y frascos para bebidas, alimentos e incluso productos farmacéuticos. Cibils aclaró que no se trata de una fábrica de vidrio plano o para construcción, sino de una unidad orientada al packaging. La producción abarcará diferentes formatos, desde presentaciones pequeñas hasta envases de mayor volumen.
En términos de escala, Parglass contará con una capacidad de fundición de 150 toneladas por día, lo que permitirá producir cerca de 7 millones de envases mensuales, con posibilidad de alcanzar entre 7 y 8 millones, dependiendo del peso de cada producto. La operación funcionará las 24 horas, los siete días de la semana, durante todo el año. Para ello, la compañía prevé generar 180 empleos directos y alrededor de 1.000 puestos indirectos.
Otro dato que marca una diferencia frente al modelo tradicional es la flexibilidad productiva. Según la información compartida por la empresa, la planta podrá realizar cambios de color de vidrio en canal en alrededor de 10 horas, frente a los seis días que requiere el mercado tradicional. Esto facilitará tiradas de menor escala, mayor variedad cromática y respuestas más rápidas para segmentos premium, alimentos y bebidas.
La infraestructura también integrará procesos secundarios completos y automatizados, desde diseño propio de ingeniería hasta pintado, frosteado, satinado, metalizado y decoración especial de los envases. Con esto, Parglass buscará ofrecer a sus clientes un servicio más completo, reduciendo pasos posteriores como el etiquetado y agregando valor directamente desde la fábrica.
El reciclaje será otro eje del modelo. Cibils destacó que el vidrio tiene la ventaja de poder volver de manera permanente al proceso productivo. “La nobleza del vidrio es que es 100% reciclable. Con vidrio puedo fundir y volver a hacer vidrio”, señaló. La empresa apunta a fortalecer una cadena donde actualmente participan más de 25.000 personas, además de utilizar materias primas locales como arena de sílice y caliza.
La elección de Paraguay también responde a factores de competitividad. La compañía valora la estabilidad macroeconómica, el régimen de inversiones predecible y la ubicación estratégica del país como hub logístico regional, con capacidad de abastecer tanto a la costa atlántica como a la pacífica de Sudamérica. Esta combinación permite pensar en una plataforma industrial orientada no solo al consumo interno, sino también a la exportación.
En esa línea, Parglass avanza con la implementación de certificaciones internacionales como ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001 y FSSC 22000, consideradas claves para consolidarse como proveedor de clase mundial. Estas certificaciones apuntan a respaldar la gestión de calidad, el desempeño ambiental, la seguridad laboral y los estándares requeridos por industrias vinculadas a alimentos y bebidas.
Aunque el mercado paraguayo será el principal destino inicial, Cibils indicó que ya existe interés desde la región, Europa, Norteamérica y Centroamérica, donde incluso cuentan con un cliente. “Estamos en el tiempo correcto y en el lugar correcto”, expresó. Para la empresa, el contexto actual abre una oportunidad para que el país aproveche su energía limpia y la convierta en valor agregado industrial.
La formación de mano de obra también forma parte central del plan. Al tratarse de una tecnología nueva para el continente, la compañía impulsó capacitaciones en Alemania, Polonia, China, Suecia y México, además de prever la llegada de especialistas extranjeros para entrenar al equipo local. “Somos paraguayos y queremos apostar por el país, la mano de obra local y también ayudar a todos los productores locales”, remarcó Cibils.
Con el encendido previsto para agosto, Parglass busca posicionar a Villa Hayes como sede de una nueva categoría industrial: envases de vidrio producidos con energía limpia, tecnología flexible y menor huella ambiental. La apuesta convierte a la planta en una herramienta para que marcas locales e internacionales compitan con packaging sostenible, en un mercado donde la sostenibilidad empieza a pesar tanto como el precio, la calidad y el diseño.