El comportamiento del fosfato diamónico (DAP) ilustra claramente la magnitud del ajuste. El promedio anual de este fertilizante pasó de US$ 563,7 por tonelada métrica en 2024 a US$ 685,2 en 2025, con un pico de US$ 770,6 durante el tercer trimestre del año pasado. Si bien hacia finales de 2025 se observó una moderación, los precios se mantienen en niveles elevados en 2026: en marzo alcanzaron los US$ 658,3 por tonelada.
Esta dinámica de precios, lejos de ser un fenómeno aislado, está estrechamente vinculada a la disponibilidad de gas natural, insumo fundamental para la fabricación de nitrogenados y derivados.
Para Rodrigo Ibarrola, economista del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), el impacto sobre la agricultura local es inminente y severo. “Aumenta el costo de producción de la próxima cosecha”, advirtió. Frente a este panorama, muchos productores se verán obligados a tomar decisiones difíciles.
“Algunos van a cultivar sin fertilizante; entonces, cae el rendimiento al tener menos margen por aumento de costos”, explicó Ibarrola. Esta caída en la productividad no solo afecta la rentabilidad individual de las fincas, sino que tiene una consecuencia macroeconómica directa. Es decir, el ingreso de divisas también se contraerá porque el volumen de lo cosechado impactará en el nivel de las exportaciones.
Cabe resaltar que no solamente el sector agrícola está pasando por un momento tenso en cuanto a los envíos al extranjero. El sector cárnico, días atrás, aseguró tener una contracción en las exportaciones, dejando en claro que dicho segmento, fundamental para el ingreso de divisas, también cuenta con estimaciones menos auspiciosas.
Ibarrola enfatizó que el origen de los fertilizantes —ya sean importados o no— no modifica el resultado final. “No importa de dónde se compra”, sentenció, debido a que el problema de fondo es global. La menor disponibilidad de gas natural en los mercados internacionales reduce la producción de fertilizantes, ya que estos son derivados de dicho insumo. “Al haber menos gas, hay menos fertilizantes; es decir, hay menor disponibilidad en el mercado”, puntualizó.
En ese contexto, el economista aclaró un punto: los fertilizantes no actúan como venenos, sino que están destinados a nutrir los cultivos, por lo que su ausencia deja a las plantas vulnerables y merma directamente los rendimientos.