La FIFA destinó un fondo récord de US$ 355 millones para el denominado Programa de Beneficios para Clubes, una cifra que supera ampliamente los US$ 209 millones que distribuyó durante el Mundial de Catar 2022. El organismo busca reconocer el aporte de las instituciones que forman y ponen a disposición de las selecciones a los futbolistas que participan en la máxima cita del fútbol.
El mecanismo contempla pagos diarios por cada jugador convocado. Las estimaciones para esta edición rondan los US$ 11.000 por futbolista y por día, una suma que puede transformarse en US$ cientos de miles para un club si su jugador permanece varias semanas en competencia y su selección avanza en el torneo.
La principal novedad del Mundial 2026 radica en el alcance del programa. Por primera vez, la FIFA también compensará a los clubes que liberaron jugadores durante las eliminatorias mundialistas, una decisión que ampliará significativamente la cantidad de instituciones beneficiadas y extenderá el impacto económico a equipos de todos los continentes.
La distribución del dinero no favorece únicamente a los clubes donde actúan actualmente los futbolistas. El sistema también contempla a las entidades que registraron a esos jugadores durante el ciclo de clasificación, lo que permite que equipos formadores participen de los beneficios económicos generados por el desarrollo de sus talentos.
Los efectos ya comienzan a percibirse en distintos mercados. En España, por ejemplo, el Racing de Santander calculó ingresos cercanos a US$ 500.000 gracias a las convocatorias de Jeremy Arévalo y Gustavo Puerta. El monto incluso podría aumentar si Ecuador y Colombia avanzan a instancias decisivas de la competencia.
El crecimiento del fondo refleja la expansión comercial del Mundial 2026, que contará por primera vez con 48 selecciones participantes. La FIFA también incrementó las partidas destinadas a federaciones y selecciones nacionales, impulsada por los mayores ingresos que espera generar el torneo más grande de la historia del fútbol.
Para muchos clubes, especialmente aquellos que no compiten en las principales ligas europeas, estos recursos representan una oportunidad para fortalecer sus finanzas, invertir en infraestructura o potenciar divisiones formativas. La convocatoria de un jugador a su selección deja de ser únicamente un reconocimiento deportivo y se transforma en un activo económico de gran valor.
Según las reglas establecidas por la FIFA, los pagos se calcularán en función de los días que cada futbolista permanezca vinculado a su selección durante el Mundial y las eliminatorias. La entidad prevé que el programa beneficie a una cantidad récord de clubes en esta edición.