Lo que comenzó como una producción familiar de mandarinas hace más de cinco décadas hoy se convirtió en una oportunidad de negocio para decenas de productoras de Independencia, Guairá. La Asociación de Mujeres Productoras Virgen de Caacupé comercializa hasta 30.000 mandarinas por semana para empresas proveedoras del programa Hambre Cero y alcanza hasta 100.000 unidades al mes.
La fruta es adquirida actualmente por Grupo Belmac SA y Cámica SRL, empresas que participan como proveedoras del programa y distribuyen las mandarinas en instituciones educativas. Para las productoras, el esquema representa el acceso a un mercado institucional con una demanda organizada y un canal de comercialización que complementa la venta tradicional en ferias.
“Este año aumentó increíblemente la producción. Hay muchísimas mandarinas todavía”, comentó a InfoNegocios Julia Rita Giménez, presidenta de la Asociación de Mujeres Productoras Virgen de Caacupé, quien, junto con su hijo, se encarga de gestionar la comercialización de la fruta.
El ritmo de despacho refleja la dimensión que alcanzó el negocio. En una sola semana, la asociación llegó a enviar 6.000 mandarinas un sábado, 12.000 unidades el lunes y otras 11.000 el martes. Con volúmenes de este nivel, la organización puede superar las 100.000 mandarinas comercializadas en un mes.
La demanda se mantiene durante buena parte de la temporada y las empresas proveedoras continuarían adquiriendo la fruta mientras exista disponibilidad. La producción, según explicó Giménez, podría extenderse hasta noviembre, dependiendo del comportamiento de las plantas y de la cosecha.
La historia productiva de la presidenta de la asociación está ligada a la mandarina desde hace más de 50 años. Su padre comenzó a plantar los primeros árboles y, con el paso del tiempo, la producción se convirtió en una actividad familiar que continúa hasta hoy. La familia también trabaja en nuevas plantaciones que podrían ampliar la oferta en los próximos años.
La cosecha genera, además, oportunidades de trabajo en la zona. Durante los periodos de mayor producción, las familias recurren a vecinos para realizar las tareas de recolección, con grupos de cuatro o cinco personas que se incorporan a la actividad.
El crecimiento de la producción también estuvo acompañado por inversiones. La Asociación Virgen de Caacupé accedió, a través del Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (PIMA), a una inversión superior a G. 400 millones, que permitió mejorar tanto la capacidad productiva como la logística.
Entre los recursos incorporados se encuentran un vehículo para el traslado de la producción, un motocultor y sistemas de mulching, entre otros equipamientos. Contar con transporte propio representó una mejora importante para las productoras, que anteriormente debían recurrir al alquiler de vehículos para movilizar sus productos.
La asociación reúne actualmente a 42 mujeres productoras y nació en 2017 con un grupo reducido de feriantes que buscaban ampliar sus oportunidades de comercialización. Con el tiempo, la organización desarrolló una estructura que combina la venta directa en ferias con el abastecimiento a mercados institucionales.
Además de mandarinas, las productoras comercializan hortalizas, alimentos elaborados artesanalmente y otros productos de la agricultura familiar. Sin embargo, la incorporación al circuito de Hambre Cero permitió elevar la escala de comercialización de la fruta y conectar la producción de las fincas con un mercado de miles de estudiantes.
La organización también busca seguir creciendo y encontrar nuevos canales para colocar la producción. Entre las oportunidades figura el interés de empresas en utilizar la fruta para la elaboración de jugos y otros productos con valor agregado, una alternativa que permitiría ampliar la demanda más allá del mercado escolar.
El caso de las productoras de Independencia muestra cómo la agricultura familiar puede transformar una producción tradicional en una actividad con mayor escala comercial cuando logra organizar la oferta, mejorar su logística y acceder a compradores formales.