Eliseo Rolón, productor de la Asociación de Floricultores de Cordillera (Aflocor), explicó que el lapacho verde inicia su floración aproximadamente a los cuatro años. A diferencia de otras variedades, cuya explosión floral se concentra en pocas semanas, esta especie mantiene flores de forma casi continua. “Una vez que empieza, descansa apenas un mes y vuelve a florecer”, detalló, destacando que se trata de una planta “muy noble” desde el punto de vista productivo.
Uno de los rasgos que la mantiene como una variedad oculta es precisamente el color de su flor. El tono verdoso se mezcla con el follaje, lo que hace que pase más desapercibida en comparación con los lapachos tradicionales. No obstante, esa sutileza es hoy uno de sus principales atractivos para quienes buscan propuestas ornamentales distintas, especialmente en proyectos paisajísticos y de reforestación con identidad nativa.
Desde el manejo agronómico, el lapacho verde no presenta mayores exigencias. Durante su etapa inicial se recomienda el uso de tutores para protegerlo del viento o de daños accidentales, pero una vez establecido su desarrollo es similar al de otros lapachos. El sistema radicular no es agresivo, lo que permite su uso tanto en espacios rurales como urbanos, y su crecimiento sigue los mismos tiempos que el resto de las variedades nativas, aunque con un tronco ligeramente más fino.
En Aflocor cuentan con ejemplares que superan los 20 años de vida, considerados plantas madre a partir de las cuales se reproducen nuevas unidades mediante semillas e injertos. Parte de este material genético incluso fue solicitado en ediciones anteriores de exposiciones de alcance nacional, lo que demuestra el interés institucional por preservar y visibilizar esta especie. Además, el lapacho verde no se limita a la región de Cordillera: también se lo encuentra en zonas como Alto Paraná, donde se adapta con facilidad a distintas condiciones de suelo y clima.
Otro punto a favor es su capacidad de reproducción. Al igual que otros lapachos nativos, desarrolla vainas de mayor tamaño y buena carga de semillas, lo que facilita su multiplicación. Rolón aclaró que las raíces mantienen el comportamiento típico de la especie, sin generar problemas de infraestructura, lo que amplía su potencial de uso en veredas, parques, fincas y espacios productivos.
En términos de mercado, el lapacho verde comienza a mostrar señales claras de demanda. Actualmente, el precio de referencia ronda los G. 35.000 por planta de aproximadamente 1 metro de altura. Los compradores locales se suman a un perfil particular de clientes extranjeros, principalmente europeos. “Alemanes y franceses que se radican en Paraguay suelen llevar cinco o diez plantas para reforestar los terrenos que compran”, comentó el productor. Esta tendencia refuerza el vínculo entre migración, inversión y proyectos de vida asociados a la naturaleza.
Para la floricultura nacional, la incorporación del lapacho verde no solo suma una nueva variedad, sino que amplía la oferta de especies nativas con valor ornamental y comercial. En un contexto donde la reforestación, la sostenibilidad y la identidad local ganan peso en las decisiones de consumo, esta variedad oculta comienza a salir a la luz.
Con cinco tipos de lapacho que florecen en Paraguay, el árbol emblemático del país sigue reinventándose. El lapacho verde, discreto pero persistente, aporta diversidad, color y nuevas oportunidades a un sector que busca crecer sin perder sus raíces.