Los datos recopilados por el Foro a través de su Red Global Lighthouse —un grupo de plantas industriales líderes que convierten la innovación en impacto real— muestran que el 94% de las soluciones implementadas combinan varias tecnologías a la vez, logrando incrementos de productividad de hasta el 60%. No se trata de proyectos piloto aislados, sino de plataformas coordinadas que integran inteligencia artificial, automatización, robótica y análisis de datos.
Escala: el principal límite para la industria local
Para Francisco Martino, presidente de la UIP Joven, el principal desafío de la industria paraguaya no es la falta de interés por innovar, sino una limitación estructural: la escala del mercado. “El problema histórico de la industria nacional es la poca capacidad de absorción que tiene nuestro mercado. No tenemos volumen suficiente para justificar muchas inversiones tecnológicas de gran tamaño”, explicó.
Martino destacó que Paraguay ya produce con estándares internacionales en varios rubros, como carne y cerdo, donde operan frigoríficos brasileños y cadenas globales. Sin embargo, la baja escala limita la rentabilidad de incorporar maquinaria avanzada o desarrollar materias primas a nivel industrial. “No es que no haya ganas de innovar, sino que muchas veces no es rentable o no tiene sentido hacerlo por la escala”, resumió.
En este escenario, la llegada de empresas extranjeras aparece como un catalizador clave. “Vemos con muy buenos ojos la instalación de industrias brasileñas. Van a venir con mercados, estándares y know-how, y eso genera transferencia tecnológica. Fabricar para empresas internacionales permite aprender, ganar capital y, ahí, invertir en máquinas de escala industrial”, señaló.
Tecnología y datos: avances desiguales
El Foro Económico Mundial identifica el uso de datos y la visibilidad en tiempo real como una ventaja competitiva central. En las fábricas Lighthouse, estas herramientas permitieron reducir en un 50% el tiempo de lanzamiento de nuevos productos y enfrentar crisis de ingresos hasta ocho veces mejor que sus competidores tradicionales.
En Paraguay, los avances existen, pero son heterogéneos. Desde el sector maquilador, Diego Peyrat, encargado de despacho del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación (CNIME), explicó que se observa una incorporación creciente de automatización y sistemas digitales, tanto en procesos productivos como administrativos.
“Desde la Secretaría Ejecutiva del CNIME implementamos sistemas informáticos que redujeron trámites de exportación de casi 24 horas a menos de un minuto, con procesamiento automático de solicitudes, reconocimiento inteligente de componentes y trazabilidad en línea”, detalló. En planta, las maquilas avanzan con maquinaria automatizada y software de gestión en sectores como autopartes, textiles y plásticos, incorporando control de inventarios y procesos en tiempo real.
Capital humano: el cuello de botella común
Otra de las conclusiones del Foro es que la tecnología, por sí sola, no garantiza resultados. El 75% de las fábricas de alto rendimiento prioriza la inversión en habilidades y seguridad, logrando un desempeño 16% superior al promedio. En Paraguay, este punto aparece como un desafío transversal.
Peyrat señaló que la capacitación del capital humano y la inversión en infraestructura tecnológica siguen siendo los principales retos para acelerar la modernización. “Integrarse a cadenas globales bajo estándares de calidad, sostenibilidad y ciberseguridad es uno de los desafíos”, advirtió.
La sostenibilidad es otro eje central del modelo industrial del futuro. Según el Foro Económico Mundial, reducir emisiones y consumo de agua o energía no solo mejora el impacto ambiental, sino que puede generar ahorros de entre 25% y 40% en costos operativos.
Para Martino, “la sostenibilidad hoy es una exigencia de mercado, pero solo algunas industrias pueden rentabilizarla”. Citó como ejemplo a una empresa paraguaya de jeans que exporta a Estados Unidos y Europa con certificaciones orgánicas, lo que le permite vender a precios superiores.
Sin embargo, aclaró que no se puede exigir el mismo estándar a las pymes. “En Paraguay, una empresa que factura US$ 100.000 al año ya es una pyme y muchas apenas sobreviven. No podemos pedirles economía circular cuando su prioridad es llegar a fin de mes”, subrayó. Para Martino, primero debe lograrse crecimiento y escala; luego, inversión en sostenibilidad.
En el caso del sector maquilador, Peyrat consideró que las condiciones están dadas para un salto tecnológico. Paraguay combina estabilidad macroeconómica, incentivos fiscales, energía competitiva y un marco legal fortalecido tras la promulgación, en 2025, de la nueva Ley 7547 de Maquila, que otorga mayor competitividad a la maquila de servicios, incorporando la recuperación del IVA y brindando mayor atractividad al sector.
“Creemos que este contexto marca el inicio de una nueva etapa de crecimiento del rubro, con mayor incorporación de tecnología, automatización y valor agregado”, afirmó.
Un camino condicionado por los mercados
Las cinco tendencias identificadas por el Foro Económico Mundial marcan una hoja de ruta. Para Paraguay, el desafío no pasa solo por adoptar tecnología, sino por ganar mercados, escalar producción y atraer inversión que permita absorber conocimiento y capital.
“Ese es el verdadero incentivo”, concluyó Martino. “Acceder a mercados internacionales nos da volumen, trae tecnología y abre espacio para innovar. El mundo es grande y diverso, y el paraguayo tiene la capacidad de adaptarse”.