Jimena venía trabajando junto a sus padres en un restaurante familiar que llevan adelante desde hace tres años; sin embargo, desde hace tiempo tenía el sueño de abrir su propia pizzería. La oportunidad llegó el año pasado, cuando decidió comenzar a desarrollar el proyecto que hoy se conoce como Fornello, aunque en ese momento aún no tenía nombre ni una idea clara de por dónde empezar. A partir de allí, inició un proceso de investigación y asesoramiento para darle forma al emprendimiento. En ese camino también contó con el apoyo de un amigo, quien la ayudó a aterrizar la idea inicial y a desarrollar el plan de negocios.
El nombre del local surgió precisamente del elemento central: el horno. En italiano, fornello significa “horno pequeño”, una referencia directa al inicio del emprendimiento. “Todo comenzó con un hornito pequeño que utilizábamos para trabajar. Con ese horno llegamos a sacar más de 115 pizzas en una sola noche de servicio”, recordó Jimena.
Ese pequeño horno fue, en cierta forma, el símbolo del comienzo. La esencia de Fornello también se refleja en su metodología de trabajo: el local es acogedor y cada proceso se realiza de manera artesanal. Desde la preparación de la masa hasta las salsas y los toppings, todo se elabora respetando los tiempos y técnicas que buscan resaltar el sabor de cada ingrediente. “Respetamos mucho los procesos. La masa y las salsas se hacen a mano. Queremos que cuando alguien pruebe una pizza pueda disfrutar cada sabor, desde la base hasta el último detalle”, explicó.
Uno de los rasgos distintivos del menú es su apuesta por combinaciones diferentes a las tradicionales. Aunque la carta es breve —poseen nueve sabores— cada opción fue pensada cuidadosamente para ofrecer algo especial. Entre las propuestas más llamativas se encuentran dos pizzas elaboradas con salsa blanca en lugar de la clásica roja. Esta decisión, que inicialmente implicó asumir un riesgo, terminó convirtiéndose en uno de los mayores aciertos del emprendimiento.
La estrella del menú es la pizza Española, considerada la “reina de la casa”. Su base de salsa bechamel se combina con mozzarella, cebolla caramelizada y chorizo toscano. “Siempre que alguien llega al local y me pregunta qué sabor recomiendo, les sugiero esa. Y la mayoría vuelve después a decirme que fue una elección increíble”, comentó. Otra de las favoritas es la Caprichosa, que lleva hongos portobello confitados, salsa roja, mozzarella, jamonada y aceitunas verdes.
La carta incluye además opciones clásicas para quienes prefieren lo tradicional. Entre ellas destaca la pizza de cuatro quesos, que incorpora un ingrediente especial desarrollado por la casa: el queso Fornello. Este queso, elaborado a partir de queso Paraguay confitado y condimentado con un toque de pimienta cayena, aporta un sabor distintivo. Se combina con sardo, queso azul y mozzarella para lograr una mezcla intensa y equilibrada.
Más allá de los ingredientes, otro aspecto que distingue a Fornello es su estilo de pizza napolitana. A diferencia de las masas crocantes y rígidas, la de Fornello se caracteriza por ser blanda, liviana y altamente digestible debido a su fermentación de 24 horas. “Eso hace que la masa sea mucho más fácil de digerir. La idea es que puedas comer una pizza entera y al día siguiente te sientas bien”, mencionó Jimena. La masa, además, está pensada para comerse con la mano, siguiendo la tradición napolitana. Desde su apertura, la respuesta del público ha sido sumamente positiva y ha superado todas las expectativas.