Royg explicó que el primer gran desafío consiste en diversificar mercados y ampliar vínculos políticos y comerciales con múltiples regiones. Europa, Asia y Oriente aparecen como espacios para expandir las exportaciones paraguayas y disminuir la vulnerabilidad externa. Según el economista, una estrategia de apertura múltiple permitiría al país fortalecer su posición internacional sin quedar atrapado en la rivalidad entre grandes potencias.
El segundo eje de la estrategia, señaló Royg, apunta a agregar valor e integrarse en cadenas productivas regionales y globales. El economista destacó que Paraguay debe sumarse a procesos industriales ya existentes en otros países para acelerar su industrialización y atraer inversiones. En ese contexto, remarcó la importancia de profundizar la relación con Brasil, país con el que Paraguay mantiene una fuerte integración productiva y energética, y también con Europa, donde existen oportunidades de complementariedad entre materias primas paraguayas y procesos industriales europeos.
Royg también subrayó que la logística y la conectividad constituyen pilares fundamentales para la competitividad del país. Al ser un país mediterráneo, Paraguay necesita invertir en infraestructura como la hidrovía, corredores bioceánicos, hubs aeroportuarios y sistemas de integración vial, ferroviaria y fluvial. Además, destacó que los acuerdos de libre comercio, la integración aduanera y la simplificación burocrática resultan claves para facilitar el comercio exterior.
En cuanto a la relación entre América Latina y Europa, Royg afirmó que profundizar ese vínculo resulta estratégico y necesario. Europa ya figura como uno de los principales socios comerciales de Paraguay si se la considera como bloque, tanto en exportaciones como en importaciones. No obstante, aclaró que Europa no debe verse como un sustituto de China o Estados Unidos, sino como un complemento dentro de una estrategia de diversificación que combine tecnología europea especializada con tecnología china más accesible y relaciones políticas con Estados Unidos.
El economista advirtió que Paraguay no debe alinearse de manera exclusiva con ninguno de los grandes actores globales. En su análisis geopolítico, sostuvo que el mercado latinoamericano será disputado por Estados Unidos, China y Europa, por lo que una posición equilibrada permitiría al país aprovechar oportunidades sin generar tensiones diplomáticas innecesarias. “Ponerse detrás de un actor implica ganarse dos enemigos”, advirtió, resaltando la importancia de una política exterior pragmática.
Respecto al Mercosur, Royg señaló que el bloque avanzó, pero a un ritmo más lento que el resto del mundo. Cuestionó si los países miembros están preparados institucionalmente para actuar como bloque frente a la Unión Europea y criticó la influencia de egos políticos y nacionalismos coyunturales que dificultan la integración regional. En ese contexto, afirmó que Brasil constituye el aliado económico estratégico más importante para Paraguay, mientras que Argentina representa un aliado cultural relevante.
Finalmente, Royg llamó a evitar fanatismos ideológicos o coyunturales que obstaculicen la integración regional y la estrategia de desarrollo. Según el economista, Paraguay debe actuar con pragmatismo, fortalecer sus vínculos estratégicos y aprovechar la complementariedad económica con distintos actores globales. En un mundo marcado por la competencia geopolítica, la diversificación, la industrialización y la integración logística se perfilan como las claves para que el país gane peso económico y diplomático en el escenario internacional.