De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, afecta principalmente la piel y los nervios periféricos y, sin tratamiento oportuno, puede provocar discapacidades progresivas y permanentes.
“A nivel mundial, se notifican más de 200.000 nuevos casos por año en más de 120 países, lo que evidencia que la transmisión de la enfermedad aún no ha sido interrumpida”, indica la Dra. Poonam Khetrapal Singh, directora regional del Sudeste Asiático de la OMS.
El grueso de los nuevos casos detectados anualmente se concentra en la Región de Asia Sudoriental de la OMS.
El camino hacia la interrupción de la transmisión
Históricamente esta afección ha estado ligada a un estigma y discriminación a nivel mundial, perpetuado por el miedo y desinformación. Al contrario de los prejuicios, su contagio se produce por gotículas expulsadas por boca y nariz cuando el contacto es cercano y frecuente con una persona infectada que no haya recibido tratamiento.
Sin embargo, es una enfermedad curable y el tratamiento, cuando se dispensa en las primeras fases, puede evitar la discapacidad.
La OMS impulsa la Estrategia Mundial contra la Lepra 2021–2030, denominada Hacia Cero Lepra, cuyo objetivo central no se limita a reducir la cantidad de casos, sino que apunta a interrumpir la transmisión, prevenir discapacidades visibles, fortalecer los sistemas de salud y eliminar el estigma y la discriminación asociados a la enfermedad.
Entre los principales indicadores de preocupación señalados por el organismo internacional se encuentra la detección tardía: aproximadamente el 5% de los nuevos casos en el mundo presenta discapacidades visibles al momento del diagnóstico, lo que indica fallas en la identificación precoz y en el acceso oportuno a la atención sanitaria.
Paraguay en la mira
En Paraguay, si bien la lepra fue eliminada como problema de salud pública en el año 2001, la enfermedad continúa diagnosticándose de manera sostenida. Así lo demuestra el estudio “Epidemiología y clínica de los pacientes con lepra en un centro de referencia de Paraguay”, realizado en 2022 por la Dra. María Lorena Re Domínguez y la Dra. Olga María Aldama Olmedo, profesionales del Programa Nacional de Control de la Lepra del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Según indica el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en promedio se diagnostican entre 250 y 300 casos nuevos de lepra por año. En Paraguay, esta enfermedad es endémica.
En 2025 se registraron en el país 270 casos nuevos de lepra y 58 pacientes con reinicio de tratamiento. En todos los departamentos se reportan casos de la enfermedad. El mayor número se concentra en Central (55), Alto Paraná (33), San Pedro (27) y Concepción (22). El grupo etario más afectado corresponde a personas mayores de 15 años.
Actualmente, 328 casos diagnosticados se encuentran en tratamiento.
El trabajo analizó 123 casos confirmados de lepra atendidos entre enero de 2021 y diciembre de 2022 en el Centro de Especialidades Dermatológicas. Según los autores, el 63,4% de los pacientes fueron varones, con predominio del grupo etario de 41 a 50 años. Además, el 91% de los casos correspondió a lepra multibacilar, la forma clínica con mayor carga bacteriana y potencial de transmisión.
Un dato relevante señalado por el estudio es que el 35,7% de los pacientes presentaba algún grado de discapacidad al momento del diagnóstico, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la detección temprana. Los signos clínicos más frecuentes fueron las placas infiltradas, seguidas de nódulos y reacciones lepromatosas, estas últimas presentes en casi la mitad de los casos analizados.
Importancia del diagnóstico precoz y la prevención
Las autoras del estudio coinciden con la OMS en que el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado mediante poliquimioterapia —un esquema que combina dapsona, rifampicina y clofazimina— son fundamentales para reducir la carga de la enfermedad y prevenir discapacidades irreversibles. Una vez iniciado el tratamiento, la persona deja de transmitir la bacteria.
Asimismo, la OMS recomienda complementar el tratamiento con la búsqueda activa de contactos y la quimioprofilaxis como estrategias clave para interrumpir la transmisión comunitaria.
La evidencia científica es concluyente: la lepra es curable y, con diagnóstico oportuno, las discapacidades se pueden prevenir. Visibilizar la enfermedad y basar la comunicación en información confiable es un paso esencial para avanzar hacia el objetivo de cero lepra.