“Posteriormente hice el profesorado del instrumento, también tengo una licenciatura, y a la par de eso, siempre trabajé con orquestas profesionales. Estuve en la Orquesta de la Universidad del Norte, que, bueno, esta experiencia fue lo que me dio esa base técnica también; paralelamente a eso, desde el 2013 hasta el 2020 estuve en la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, donde me desempeñaba como docente y preparador orquestal”, recordó Cáceres.
Esa etapa marcó un antes y un después. La experiencia de formar a otros músicos, sumada a las giras internacionales y presentaciones en el exterior, amplió su mirada sobre el rol social, emocional y cultural de la música. “Todo eso me dio herramientas no solo como intérprete, sino también desde la producción y la gestión artística”, explicó.
Con ese bagaje profesional decidió apostar por un proyecto propio. Así nació su carrera como solista, con una propuesta que pone al violín en un nuevo formato, pensado para distintos públicos y contextos. Actualmente, Marcelo se dedica de lleno a la música y mantiene una constante actividad creativa. Posee dos álbumes publicados, varios singles (incluida una composición propia) y una presencia activa tanto en escenarios artísticos como en eventos de gran escala.
En ese camino, las bodas ocuparon un lugar central. Con más de 500 celebraciones acompañadas, el violinista desarrolló una comprensión profunda del impacto emocional de la música. “Y fruto de esa experiencia es que uno de mis álbumes se llama Melodía de Amor, que reúne una selección de temas más solicitados por las parejas a eso le sume una composición propia que se llama Pacto Infinito, que lo compuse desde la experiencia con las bodas. Entonces, siempre soy partidario de crear a partir de la experiencia”, detalló.
Lejos de concebir al violín como un elemento meramente decorativo, Cáceres lo entiende como un lenguaje identitario. “Mi objetivo es que aporte sentido, emoción y coherencia a la experiencia general”, sostuvo. Esa visión se traduce también en su elección del violín eléctrico, un recurso que le permite expandir el sonido clásico sin perder su esencia, sumar efectos y adaptarse a distintos niveles de producción. Para él, hoy la música no solo se escucha, también se vive y se observa.
Esa búsqueda de versatilidad y diferenciación encuentra su máxima expresión en Guarania Roots, su más reciente lanzamiento. El proyecto nace de un compromiso explícito con la identidad cultural paraguaya y de la necesidad de tender puentes entre la tradición y el presente. “Tenemos una riqueza cultural enorme, y sentía la responsabilidad de dialogar con eso desde un lenguaje actual”, señaló.
El EP (extended play, también denominado miniálbum) propone una relectura de la guarania desde el universo de la música electrónica, específicamente el EDM (Electronic Dance Music), respetando la esencia del género, pero acercándolo a nuevas generaciones. Las versiones funcionan como variaciones contemporáneas de guaranias clásicas, cargadas de emoción y memoria colectiva. “Cualquiera que conozca estas canciones conecta rápido. Hay recuerdos, hay identidad”, explica.
Guarania Roots El material está compuesto por tres canciones: India, Recuerdos de Ypakaraí, y Yo no sé por qué, obras emblemáticas de compositores reconocidos del repertorio paraguayo que dan un peso identitario poderoso al proyecto. El proyecto es el resultado de un trabajo colaborativo. La producción musical estuvo a cargo de Juanchi Álvarez, referente con fuerte raíz folclórica y una trayectoria familiar ligada a la música paraguaya, mientras que la mezcla y el mastering fueron responsabilidad de Luigi Manzoni, aportando su experiencia en géneros urbanos para lograr un sonido potente y adaptable a grandes escenarios.
El proyecto se completa con una propuesta audiovisual, la productora Planta Alta, liderada por Ariel Medicen, estuvo a cargo de los videoclips, entre ellos India, grabado íntegramente en Paraguay. Las imágenes resaltan la naturaleza y los paisajes del país como parte del mensaje artístico, con la coordinación de producción de Melissa Hicks.