Desde la neurología hasta la cardiología intervencionista, pasando por la ginecología y la odontología, sus trayectorias fortalecen la idea de que la vocación debe ser utilizada como motor y lo que las mueve es la convicción de que el conocimiento es la verdadera herramienta de empoderamiento.
Neurología y neurofisiología: pasión por el diagnóstico y la dignidad del paciente
Egresada de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (Promoción 1986), la Dra. Elena Medina construyó una carrera marcada por la resiliencia y el amor por la neurología. Se formó en el Hospital de Clínicas del Instituto de Previsión Social y realizó su posgrado en el Hospital Deolindo Couto de la Universidade Federal do Rio de Janeiro.
Su acercamiento a la Neurofisiología tuvo un origen inesperado ya que una experiencia de maltrato profesional se transformó en oportunidad. “La medicina tiene que ser ejercida por vocación, con amor al que nos está necesitando. Debe haber compasión. Y si no podemos resolver, por lo menos acompañar y sostener”.
Actualmente dirige su consultorio de Neurofisiología ElectroNeuro y colabora con el Departamento de Neurología del Hospital de Clínicas. Nunca se sintió desplazada por ser mujer: “Una misma marca la diferencia con conocimiento. Allí no cuenta el género.”
Sin embargo, es crítica con el sistema sanitario nacional: “Nuestro sistema es muy básico y rudimentario. Hace falta mucho. Es urgente organizar mejor la salud y dejar de lado el comercio y los negociados a costa de los enfermos”.
Su mensaje a los jóvenes médicos es que la medicina se estudia hasta el final de la vida. “No se es rico siendo médico. Si se busca riqueza, comercio u otras actividades, pero medicina no”.
La primera mujer cardióloga intervencionista del Paraguay
En la década del 90, cuando la cardiología intervencionista en Paraguay estaba integrada exclusivamente por hombres, la Dra. Clotilde Cañete decidió abrir camino.
Su motivación nació del sufrimiento de los pacientes. Recordó especialmente los casos de pie diabético que terminaban en amputaciones por falta de diagnóstico temprano. “El sufrimiento del paciente y el amor que yo sentía por brindarle calidad de vida fueron lo que verdaderamente me impulsaron”, recordó.
Para formarse debió salir del país, ya que en Paraguay no existía residencia en esta subespecialidad. Se capacitó en Argentina, donde encontró apoyo pese a ser una de las pocas mujeres en el área.
Reconoció que hubo renuncias personales: “Delegué en segundo plano el deseo de ser mamá. Sabía que tenía que trabajar el doble.”.
Ser la primera mujer intervencionista fue, según sus palabras, “una carga muy pesada”, porque implicaba ser ejemplo permanente. Pero también dejó un legado concreto: fue la primera coordinadora de la residencia de cardiología intervencionista en Paraguay y formó a nuevas especialistas, entre ellas mujeres.
“En la parte operativa estamos bastante avanzadas, pero en liderazgo todavía existe falta de igualdad”, reflexionó sobre el lugar femenino en especialidades de alta complejidad.
Su mensaje final es de empoderamiento y visión de futuro: “Cuantos más cardiólogos intervencionistas haya en el país, mucho mejor. Mucha fuerza y a seguir con empoderamiento.”
Ginecología y obstetricia: empatía, equilibrio y educación en salud
Con cuatro décadas de ejercicio profesional, la Dra. Fátima Bobadilla sostuvo que ser mujer le permitió comprender más profundamente a sus pacientes. “La ginecología y obstetricia me dio el propio conocimiento de mí misma y la empatía para comprender lo que vive cada mujer”.
Si bien reconoció avances en el acceso a la salud en Paraguay, aún falta fortalecer la educación sanitaria. En su experiencia, el equilibrio entre profesión, maternidad y vida personal ha sido un desafío constante. “Es un desafío diario. El yoga y la meditación me ayudaron a sobrellevar las exigencias”.
Destacó que la mirada femenina aporta calidez y comprensión: “El ser mujer aporta la mirada maternal y la empatía por haber vivido también esas experiencias.”
Su consejo a las jóvenes médicas se centra en el equilibrio: “Buscar el equilibrio entre el rol profesional, de familia y de mujer. Sentirse exitosa en los distintos roles es lo que da felicidad.”
Innovación y liderazgo en odontología: crear una nueva experiencia en salud
Desde Delica Dental Clinic, Andrea Godoy Bonini construyó una clínica boutique pionera en Paraguay, y desarrolló una metodología propia: Dentalmorphosis.
Su camino estuvo marcado por la combinación de formación clínica y estratégica. Realizó un Máster en Gestión de Clínicas en Madrid, convirtiéndose en la única odontóloga paraguaya con esa formación específica.
“Delica no nació solo como una clínica, nació como una nueva forma de vivir la experiencia del paciente”.
Reconoció que al inicio sintió la presión de demostrar más en un ámbito competitivo. Sin embargo, resignificó esa experiencia: “Ser mujer en salud no es una desventaja; es una oportunidad para liderar desde la empatía y la precisión”.
Sobre la creación de su método afirma que Dentalmorphosis no es solo un programa, es una forma de evolucionar dentro de la odontología moderna.
Y deja un mensaje para las mujeres que desean innovar en el sector salud: “Paraguay necesita más mujeres que innoven desde la salud, pero con bases sólidas, con propósito y con una mirada humana.”
Más que médicas, constructoras de futuro
En el Día de la Mujer Paraguaya, sus historias recuerdan que el conocimiento, la vocación y la valentía no tienen género. Pero cuando una mujer decide ocupar espacios de alta complejidad médica, no solo transforma su vida sino que amplía el horizonte de todas las que vienen detrás.