¿Cuál es tu filosofía de trabajo?
Creo en el trabajo bien hecho y en la palabra cumplida. No hace falta complicarlo mucho más: escuchar antes de decidir, decir las cosas de frente y hacerse cargo cuando algo sale mal. Cuando un equipo sabe que puede contar con vos, trabaja más tranquilo y rinde mejor.
¿Quién fue tu mayor mentor o fuente de inspiración en tu carrera y qué aprendiste de esa persona?
Mis padres, Don Dionisio y Doña Regi. De ellos aprendí que con poco se puede construir mucho, y esa idea me acompaña hasta hoy. También me enseñaron a ser paciente, responsable y a comprometerme con lo que uno dice y hace. Ninguna oficina me dio una lección mejor que esa.
¿Qué estrategias considerás esenciales para posicionar una marca en mercados competitivos?
En salud, una marca se gana su lugar cumpliendo. Podés tener la mejor presentación del mundo, pero si el producto no está cuando el médico o el sanatorio lo necesita, perdiste. Para mí la clave está en conocer bien al cliente, tener claro en qué sos realmente bueno, reinventarse y sostenerlo en el tiempo. La confianza tarda años en construirse y se puede perder en una sola entrega.
¿Qué rol considerás que juegan la inteligencia artificial y la tecnología en la transformación del marketing actual?
Un rol enorme, y ya no es cosa del futuro. Yo misma la uso para ordenar información, preparar presentaciones, automatizar informes para la toma de decisiones, buscar información e incluso armar estrategias: te ahorra horas. Pero la herramienta no conoce a tu cliente ni sabe cómo viene la relación con él. Me entusiasma porque nos saca de encima lo repetitivo y nos deja más tiempo para pensar estratégicamente.
¿Cómo hacés para equilibrar la creatividad con la necesidad de medir resultados y lograr objetivos concretos?
No los veo como dos bandos. Las ideas pueden venir de cualquier lado y me encanta cuando alguien del equipo llega con algo que nadie había pensado. Lo único que pido es que nos pongamos de acuerdo desde el principio en cómo vamos a saber si funcionó. Si los números acompañan, seguimos. Si no, ajustamos sin drama, porque equivocarse también te enseña.
¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo y cómo le transmitís eso al equipo?
Me encanta que nunca haya dos días iguales. Un día estás sentada con un proveedor, al siguiente con un cliente y después revisando números con el equipo. Y detrás de todo eso hay algo que me motiva mucho: lo que hacemos termina llegando a un paciente que lo necesita. Eso se lo recuerdo seguido al equipo, porque le da sentido al trabajo de todos los días.
Y así también, ver crecer a la gente. Me pone muy contenta cuando alguien del equipo resuelve algo que hace un tiempo me hubiera traído a mí. Y no creo que la pasión se transmita con discursos: se nota en cómo te involucrás, en cómo escuchás y en si das la cara cuando las cosas no salen. El equipo mira mucho más lo que hacés que lo que decís.
¿Qué proyecciones tenés para el sector este año?
Veo un cierre de año exigente, pero con oportunidades. Los clientes comparan más, cuidan más sus costos y esperan un mejor servicio, y eso nos obliga a ser ordenados y a planificar mejor. Creo que van a crecer las empresas que aseguren la disponibilidad de sus productos, innoven en tecnología para tener disponible en el país y tomen decisiones con datos. Nosotros ya estamos trabajando con esa mirada para arrancar el año que viene y los siguientes años que se vendrán.
¿Qué hobbies o intereses fuera del trabajo te ayudan a mantenerte motivada?
Me encanta caminar al aire libre, porque me despeja como pocas cosas. También disfruto mucho de la lectura y, sobre todo, de estar con mi familia. Son los momentos en que realmente desconecto, y muchas veces vuelvo el lunes con la cabeza más clara y alguna idea nueva.