Negocio que florece: cómo nació La Fleur con G. 1 millón y el sueño de una joven de 18 años

(Por NL) A veces, los grandes proyectos nacen de pequeños gestos porque con sus 18 años, Larissa Bordón comenzó su camino como emprendedora al vender ramos de flores frente a su colegio, el Sagrado Corazón de Jesús, Salesianito, para el Día de los Enamorados del 14 de febrero de 2024. “Empecé vendiendo ramos frente al colegio, y cuando vi que había venta y frutos, decidí abrir mi florería de manera permanente”, recuerda Larissa, que hoy, con 19 años, dirige La Fleur, su negocio que ya cumple un año.

 

El nombre de la florería se inspiró en la esposa de su papá, quien años atrás tuvo su propio emprendimiento floral. “Ella ya había comenzado hace años con su florería, y su nombre fue heredado, por así decirlo, para mi proyecto”, explicó. Aunque la florería original ya cambió de nombre, la influencia quedó marcada con la pasión por las flores y el espíritu emprendedor que se transmitió en la familia.

Lo que comenzó con un préstamo de un G. 1.000.000, destinado a comprar flores y armar los primeros ramos básicos, se transformó en un negocio que acompaña la vida cotidiana con colores, aromas y detalles que marcan la diferencia. Desde su casa en Barrio Jara, Asunción, Larisa ofrece delivery hasta Villa Elisa, San Lorenzo, Luque y el centro de la ciudad, y además permite que los clientes pasen a retirar sus pedidos personalmente. Los ramos parten desde G. 45.000, y se adaptan a cada ocasión y presupuesto.

La Fleur no solo vende flores, también ofrece peluches y chocolates, creando combinaciones que acompañan momentos especiales y gestos de cariño. Su asesoramiento va más allá de la elección de flores porque también ayuda a los clientes a seleccionar colores, tipos de ramos y hasta mensajes para las tarjetas. “Las flores se pueden regalar para cualquier ocasión: para pedir perdón, para decir que extrañas a alguien, o simplemente para alegrar el día de otra persona”, comentó.

La llegada de la primavera le brinda un motivo extra para inspirar a sus clientes ya que Larissa recomienda ramos coloridos y luminosos, con flores amarillas como girasoles y rosas, ideales para celebrar la estación y regalar alegría este 21 de septiembre. Además, su emprendimiento se conecta con la juventud porque ha sido invitada a competencias de patín y eventos de baile en colegios, y próximamente participará en el PlayBack de un colegio privado de Asunción, mostrando que su proyecto va más allá de la venta sino que es también un ejemplo de iniciativa juvenil y creatividad.

Para Larissa lo esencial es la dedicación, disciplina y constancia. Su mensaje para otros jóvenes emprendedores es: “Animarse a emprender desde cero es posible. No hace falta alquilar un local para empezar; se puede hacer mucho trabajo desde donde uno esté. En Paraguay hay muchos recursos y oportunidades; lo importante es ponerse metas y trabajar por ellas”.

La joven emprendedora también resalta la importancia del apoyo familiar y del equipo de trabajo porque hace un agradecimiento especial a su mamá, a sus proveedores, floristas y deliverys por acompañarla en cada paso de este año de crecimiento. 

Gustavo Giménez: “Para el segundo semestre trabajamos en el lanzamiento de una TC mipyme para acompañar los procesos de formalización”

(Por MV) Las micro, pequeñas y medianas empresas son uno de los pilares más importantes de nuestra economía. Unas 420.109 mipymes operaron en el país durante 2024. Pero su relevancia no solo se mide por la cantidad de unidades económicas activas, sino también por su rol en la generación de empleo y en el movimiento diario del comercio, los servicios y la industria. No obstante, el sector sigue arrastrando uno de sus mayores desafíos históricos: avanzar hacia una formalización más simple, accesible y sostenible.

Empezaron con G. 150.000 y 100 medialunas; hoy son parada obligatoria en el centro de Asunción

(Por NL) A los 19 años, Milagros Ríos se encontró con una realidad que viven muchos jóvenes que son las puertas del mercado laboral cerradas una tras otra por no tener experiencia trabajando formalmente, pero lo que parecía ser un obstáculo terminó siendo el punto de partida de una historia de emprendimiento. Junto a su pareja, Ever Alfonso, apostó los últimos G. 150.000 que tenían para preparar 100 medialunas y venderlas en una feria por el Día de los Enamorados.