La propuesta artística de este año comenzó a trabajarse desde enero y contempla la construcción de un retablo completamente nuevo que albergará cinco escenas de la Pasión de Cristo. La iniciativa marca un giro respecto a la edición anterior, que se enfocó en una retrospectiva de las obras desarrolladas durante más de tres décadas por Koki Ruiz. “Decidimos hacer un retablo desde cero, inspirado en obras del gótico, que va a albergar cinco escenas de la Pasión de Cristo”, explicó Macarena Ruiz en entrevista con InfoNegocios, al detallar la propuesta artística para esta Semana Santa.
La innovación mantiene una característica histórica de Tañarandy: la renovación anual de los cuadros vivientes, mientras la procesión conserva sus elementos tradicionales como luminarias, estacioneros, la Dolorosa y la participación del público con faroles artesanales. Esa combinación entre tradición e innovación es la base del evento y uno de los factores que explican su crecimiento sostenido.
Pero, más allá del valor cultural y religioso, la procesión de Tañarandy se consolidó como un dinamizador económico para San Ignacio y localidades cercanas. Cada edición moviliza hoteles, restaurantes, artesanos, emprendedores y servicios turísticos que se preparan con semanas de anticipación. Según la organización, toda la comunidad se involucra en la preparación del evento, con ferias, propuestas gastronómicas y actividades paralelas que acompañan la llegada de visitantes. “Los hoteles, los restaurantes, los locales, también los artesanos y emprendedores hacen sus ferias”, señaló Ruiz sobre el movimiento que genera el evento.
Para este año, la articulación institucional vuelve a ser clave. El operativo involucra a bomberos, Cruz Roja, Policía Nacional, hospital local y la ANDE, que realizan el tradicional apagado del alumbrado público para recrear el ambiente característico de la procesión. La logística se complementa con el apoyo de entidades públicas y privadas que sostienen la producción artística.
La edición 2026 contará nuevamente con el respaldo de Itaipú y Yacyretá, además del acompañamiento de la Primera Dama. Como novedad, se suma la Fundación Itaú, ampliando la base de patrocinadores y reforzando el posicionamiento del evento como una propuesta cultural con impacto país y atractivo para alianzas público-privadas.
Otro aspecto que se fortalece es el efecto multiplicador. La estética y el formato de Tañarandy comenzaron a replicarse en otras ciudades, que adoptan la procesión con faroles y representaciones teatrales como parte de sus celebraciones. Incluso restaurantes y emprendimientos turísticos incorporan elementos visuales del evento para ambientar sus espacios durante Semana Santa, extendiendo la identidad de la celebración más allá de Misiones. “Hay varios lugares que están replicando, ese era el sueño de mi papá”, comentó Ruiz al referirse a la expansión del concepto.
Con 35 años de historia, Tañarandy se consolida como una propuesta que trasciende lo cultural para convertirse en una plataforma turística y económica. La edición 2026 no solo marca la continuidad del legado de Koki Ruiz, sino también una nueva etapa creativa que busca mantener la convocatoria, atraer visitantes y reforzar el impacto del evento en la economía local durante la Semana Santa.