El proyecto contempla la instalación de un sistema de riego por goteo de alta eficiencia en una superficie de aproximadamente 500 m2, dentro de la finca de un productor profesional dedicado principalmente al cultivo de pimientos. “Se están iniciando los trabajos para la instalación de un sistema de riego en 500 metros cuadrados, demostrando su eficiencia tanto para el riego como para la fertilización con el uso de hidrosolubles”, explicó en entrevista para InfoNegocios Edgar Frutos, técnico especialista en cultivo de pimientos de la DEAg.
Según detalló el especialista, una de las principales diferencias del sistema es la durabilidad y precisión del riego. “Es más eficiente, no se tapa fácilmente y el grosor de la manguerita es mayor; por lo tanto, si se le da el manejo adecuado, tiene una vida útil de más de 10 años”, señaló, al comparar el equipo con las cintas tradicionales, que suelen ser desechables y con menor uniformidad en la distribución del agua.
La tecnología permite que cada planta reciba el mismo caudal de agua y nutrientes a lo largo de toda la parcela. Esto evita diferencias de crecimiento y favorece una producción más homogénea. En ese sentido, Frutos explicó que “la primera planta recibe un litro por hora, la planta del medio recibe un litro por hora y la última planta también recibe un litro por hora debido a la eficiencia de los goteros”, lo que impacta directamente en la uniformidad del cultivo.
Esta precisión también se traslada a la fertilización, ya que el sistema permite aplicar hidrosolubles de manera más eficiente. El objetivo es que todas las plantas alcancen un rendimiento similar, reduciendo la variabilidad dentro del lote y aumentando la cantidad de frutos con calibre comercial. “Si la primera planta produce cuatro frutos, que la mayoría de las plantas en la parcela también tenga esa posición de rendimiento”, explicó el técnico, al referirse al impacto esperado en la productividad.
La parcela demostrativa estará enfocada inicialmente en el cultivo de pimiento, rubro que representa alrededor del 90% de la producción del agricultor seleccionado. La elección responde a la necesidad de trabajar con un productor experimentado, capaz de manejar correctamente la tecnología y garantizar el mantenimiento del sistema. No obstante, el riego puede utilizarse en distintos cultivos hortícolas, dependiendo de los resultados que se obtengan.
Otro aspecto destacado es la durabilidad del equipamiento. Mientras que los sistemas convencionales suelen utilizarse entre uno y dos ciclos productivos, la tecnología israelí podría extender su uso por más de 10 años, lo que implica alrededor de 20 ciclos de producción. Aunque el costo inicial es superior, desde la DEAg consideran que el aumento del rendimiento y la reducción en la reposición compensan la inversión.
Además, el sistema presenta beneficios ambientales, al reducir el uso de cintas plásticas desechables que se acumulan tras cada campaña. “Un sistema que tenga una vida útil de más de 10 años significa que no estaríamos tirando plásticos en cada ciclo de producción”, indicó Frutos, al destacar el impacto positivo en la sostenibilidad del sistema productivo.
La iniciativa también pone el foco en el uso eficiente del agua, un recurso que requiere cada vez mayor planificación. La dosificación precisa permite evitar pérdidas y mejorar la eficiencia del riego, lo que se traduce en un mejor aprovechamiento del recurso hídrico y una mayor estabilidad productiva.
Desde la Dirección de Extensión Agraria señalaron que, dependiendo de los resultados, la experiencia podría replicarse con otros productores asistidos por la institución. La intención es validar la tecnología y luego promover su adopción en distintos rubros hortícolas, fortaleciendo la productividad, reduciendo desperdicios y mejorando la competitividad del sector.