Aunque su nombre puede llevar a engaño, las tierras raras no son necesariamente escasas en la naturaleza. El verdadero desafío radica en encontrar concentraciones suficientemente grandes como para que su extracción sea técnica y económicamente viable. “Uno puede hallar estos elementos en distintas partes del mundo, pero lo difícil es encontrar yacimientos explotables”, explicó Víctor Fernández, presidente de la Cámara Paraguaya de Minería (Capami).
Las tierras raras son indispensables para la fabricación de imanes de alta potencia, parlantes, pantallas, baterías, drones, celulares, computadoras y equipamiento militar. “Permiten producir dispositivos más pequeños, eficientes y livianos. Si se reemplazaran por otros elementos, los costos aumentarían y la tecnología sería menos eficiente”, señaló Fernández.
La dependencia global de estos minerales es uno de los grandes puntos de tensión. Solo en 2024, la Unión Europea importó unas 12.900 toneladas de tierras raras. De ese total, el 46% provino de China, el 28% de Rusia y cerca del 20% de Malasia. Con la demanda en aumento —impulsada por las energías limpias, los vehículos eléctricos y la digitalización—, el control de estas materias primas se perfila como un factor decisivo en el equilibrio de poder global.
En ese contexto, Groenlandia volvió a captar la atención internacional. Diversos estudios sugieren que bajo el hielo de la isla ártica podrían existir importantes reservas de tierras raras. Sin embargo, por ahora se trata solo de indicios con potencial. A las dificultades técnicas se suman el clima extremo, la falta de infraestructura y la resistencia social a proyectos mineros de gran escala.
El interés de Estados Unidos por Groenlandia no es nuevo. Durante su primer mandato, Donald Trump ya había expresado su intención de reforzar la presencia estadounidense en la isla y, apenas días después de iniciar su segundo período presidencial, volvió a enviar señales claras con visitas oficiales a Nuuk, la capital groenlandesa. La isla, bajo soberanía danesa, ocupa una posición estratégica tanto por su ubicación como por su potencial minero. Además, Trump ya anunció aranceles contra ocho países europeos que se mostraron contrarios a sus ambiciones y, en los últimos días, enviaron tropas a la isla del Ártico.
Para Fernández, el foco de las grandes potencias está puesto en asegurar el abastecimiento de tierras raras ante un escenario de creciente competencia. “Son fundamentales para la transición energética y para sectores clave de la industria. Por eso, Estados Unidos, Europa y otras economías están invirtiendo fuertemente en exploración para reducir su dependencia de China”, explicó.
Esta carrera por los minerales críticos también abre oportunidades para países emergentes. Aunque aún en etapas iniciales, Paraguay podría verse involucrado en este nuevo mapa de inversiones. “Desde el punto de vista geológico, las rocas alcalinas tienen potencial para generar depósitos de tierras raras. En Paraguay existen indicios importantes, pero los estudios todavía son básicos y requieren mayor inversión en exploración”, señaló el titular de Capami.