¿Tu mascota está “gordita”? Las señales de sobrepeso u obesidad que pueden poner en riesgo su salud

(Por LM) La obesidad en perros y gatos puede afectar las articulaciones, la respiración, la movilidad y aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas. La veterinaria Beatriz Benítez explicó cuáles son las señales de alerta, los errores más frecuentes en la alimentación y qué hacer para lograr un descenso de peso seguro.

Que una mascota esté “gordita” no significa necesariamente que esté sana. La obesidad en perros y gatos es un problema que muchas veces pasa desapercibido para los propietarios, pero que puede tener consecuencias importantes sobre la salud y la calidad de vida del animal.

La Dra. Beatriz Benítez, veterinaria y propietaria de la clínica veterinaria Dra. Perritos, explicó que una de las principales dificultades es que los tutores suelen acostumbrarse al aspecto de sus mascotas y no siempre detectan a tiempo el aumento de peso.

Una de las señales más sencillas para identificar un posible problema es palpar las costillas. “Las costillas no tienen que verse, pero sí se tienen que poder palpar”, señaló.

Otra referencia importante es observar al animal desde arriba. Cuando existe sobrepeso, la cintura comienza a perder definición y el cuerpo adquiere una forma más redondeada. También puede notarse acumulación de grasa en el abdomen, el tórax o la base de la cola.

A nivel de comportamiento, el exceso de peso puede traducirse en menor energía. La mascota puede cansarse con mayor facilidad durante los juegos o paseos, mostrar menos interés por saltar o tener dificultades para subir escaleras.

No existe un peso ideal universal. La evaluación depende de factores como la raza, el tamaño, la edad, la musculatura y la condición corporal.

¿Por qué una mascota aumenta de peso?

El principal motivo es un desequilibrio entre la energía que consume y la que gasta. Entre las causas más frecuentes se encuentran el exceso de alimento, las porciones sin control, demasiados premios y la falta de actividad física.

Los premios, aunque parezcan pequeños, también suman calorías a lo largo del día. A eso se suma un estilo de vida cada vez más sedentario, especialmente en mascotas que permanecen muchas horas dentro de la casa.

La esterilización también puede modificar los requerimientos energéticos del animal, por lo que en algunos casos es necesario ajustar la cantidad o el tipo de alimento.

La especialista indicó que la genética y la edad también influyen. Algunas razas pueden presentar mayor predisposición a aumentar de peso, entre ellas el beagle, el pug y el bulldog francés.

Además, existen enfermedades y medicamentos que pueden favorecer el incremento de peso, por lo que una evaluación veterinaria resulta fundamental antes de iniciar cualquier plan alimenticio.

Más que una cuestión estética

“El sobrepeso o la obesidad no son solamente un problema estético”, remarcó Benítez. El exceso de peso puede aumentar la presión sobre las articulaciones, generar problemas respiratorios, reducir la tolerancia al ejercicio y dificultar la movilidad.

También puede aumentar los riesgos durante determinados procedimientos anestésicos. A largo plazo, puede favorecer la aparición de osteoartritis, diabetes mellitus y otros trastornos metabólicos.

En los gatos, la obesidad requiere una atención especial, ya que también puede aumentar el riesgo de lipidosis hepática, especialmente cuando un gato con sobrepeso deja de comer.

Los errores más frecuentes en casa

Uno de los errores más comunes es asumir que cada vez que una mascota pide comida realmente tiene hambre. También es frecuente dejar el alimento disponible durante todo el día, no medir las porciones o entregar premios varias veces sin considerar su aporte calórico.

A esto se suma la costumbre de compartir restos de la mesa. Benítez recordó que algunos ingredientes habituales en la alimentación humana pueden resultar peligrosos para perros y gatos. El ajo y la cebolla, por ejemplo, pueden ser tóxicos para las mascotas.

También recomendó evitar las comidas muy condimentadas y los restos de asado, que suelen contener sal, condimentos y otros ingredientes no adecuados para animales.

Otro hábito que puede generar problemas es cambiar constantemente de alimento bajo la idea de que la mascota “se cansó” del mismo producto.

Asimismo, destacó la importancia de elegir un alimento acorde a la etapa de vida. Un cachorro, un adulto, un animal senior o una mascota esterilizada pueden tener necesidades nutricionales diferentes.

Bajar de peso de forma segura

Cuando una mascota ya presenta sobrepeso, el tratamiento debe ser individualizado. El veterinario debe considerar el peso actual, la condición corporal, la raza, la masa muscular, la edad, el nivel de actividad física, la alimentación que recibe, los medicamentos y posibles enfermedades asociadas.

El plan puede incluir un alimento específico para control de peso, reducción de premios, ajuste de porciones y un aumento progresivo de la actividad física.

“No recomiendo hacer dietas extremas ni reducir drásticamente la comida por cuenta propia, porque puede poner en riesgo la salud de la mascota”, sostuvo.

La prevención empieza en las porciones

Medir correctamente la comida es una de las principales herramientas para prevenir el aumento de peso. También es importante controlar los premios, evitar las sobras de la mesa y mantener una rutina de actividad física.

En perros, los paseos y los juegos pueden incorporarse de manera gradual según la condición del animal. En gatos, los juguetes interactivos, los rascadores y las actividades dentro del hogar pueden ayudar a estimular el movimiento.

Finalmente, Benítez insistió en la importancia de incluir el peso dentro de los controles veterinarios periódicos.