Oxilia explicó que esa cesión se realiza bajo las reglas fijadas en los tratados binacionales, en especial el de Itaipú, que definió como “el más conveniente para nosotros, comparando los dos tratados”. Sin embargo, subrayó que el escenario energético cambia con el tiempo, ya que “nuestro sistema eléctrico va requiriendo cada vez más energía de las binacionales”.
La producción hidroeléctrica, aclaró, tiene límites técnicos y naturales. Depende de la capacidad instalada, del caudal de agua y de las condiciones hidrológicas. “Antes, cuando consumíamos poca energía eléctrica, teníamos una gran cantidad de excedente”, recordó, pero ese margen se reduce a medida que aumenta la demanda interna.
Ese proceso impacta directamente en los ingresos por cesión. Oxilia señaló que “ese excedente está desapareciendo porque estamos consumiendo la energía en el país cada vez más”, lo que explica la reducción del dinero que ingresa por ese concepto. A su criterio, esta tendencia “es normal y no es mala”, porque refleja un mayor uso interno de la energía.
Desde el punto de vista técnico, el especialista descartó que existan restricciones para que Paraguay utilice toda su energía. “No existe ninguna restricción para que la ANDE utilice la totalidad de la energía que nos corresponde”, afirmó, y aclaró que el único requisito consiste en pagar el costo establecido por Itaipú.
Oxilia destacó que contar con energía abundante y renovable representa una ventaja estratégica. “Para nosotros es una bendición tener esa energía disponible”, sostuvo, al remarcar que Paraguay basa su matriz eléctrica en fuentes limpias y confiables, algo poco común en la región.
El experto también explicó que la cesión no representa el precio total que Brasil paga por la energía paraguaya. “La energía de Itaipú ya tiene un valor de US$ 37 o US$ 38 por megavatio hora”, indicó, monto del que se pagan royalties, salarios, proyectos sociales y contratos que generan ingresos dentro del país.
A ese valor base se suma un adicional por la cesión. “Además de eso, Brasil paga un plus de 12 o 13 dólares”, explicó Oxilia, lo que eleva el total a unos US$ 50 por megavatio hora que ingresan al Tesoro, a la ANDE y a la economía local.
El especialista advirtió que vender directamente esa energía en el mercado brasileño no garantiza mayores beneficios. “Si compro por 37 y vendo por un valor similar, no voy a ganar nada”, afirmó, al mencionar impuestos, costos operativos y personal que Paraguay debería asumir en Brasil.
Como alternativa, señaló que vender la energía dentro del país resulta más conveniente si se supera el costo de compra. “Si la ANDE compra a 37, tiene que vender mínimo a 50”, explicó, y apuntó que ese criterio define, por ejemplo, las tarifas que pagan las criptomineras.
De cara al futuro, Oxilia identificó al transporte como el principal destino estratégico de la energía. “El 44% de toda la energía que se consume en el país va al transporte”, señaló, un sector dominado por combustibles importados y contaminantes que podría electrificarse.
Finalmente, el exsecretario de Olade dejó una reflexión clave sobre el concepto de desarrollo. Consideró incompleta la consigna “transformar energía en desarrollo” y propuso otra más precisa: “transformar kilovatios hora en fuentes de trabajo digno para paraguayos”. Para Oxilia, allí se define el verdadero desafío energético del país.