La iniciativa se desarrolló en Coronel Oviedo, R.I. 3 Corrales y Caaguazú, como parte de una cooperación bilateral canalizada por la Embajada de Israel en Paraguay y coordinada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). El trabajo incluyó visitas a campo, monitoreo técnico y recomendaciones inmediatas para productores que apuestan al tomate y al pimiento como principal fuente de ingresos.
“Israel tiene una enorme experiencia en producción agrícola, manejo eficiente del agua y tecnología aplicada al campo. Esa experiencia nos permite analizar lo que pasa en nuestras parcelas y tomar decisiones rápidas”, explicó Edgar Frutos, especialista en tomate y pimiento del MAG.
Uno de los diferenciales de la jornada fue el uso de equipos de última generación que permiten monitorear en tiempo real el suelo y la savia de las plantas. Gracias a esta tecnología, los técnicos detectaron desequilibrios nutricionales clave, especialmente entre nitrógeno, fósforo, potasio y calcio, además de problemas sanitarios asociados a hongos y bacterias.
“Detectamos desbalances que afectan directamente el desarrollo del cultivo. Con los datos en mano, se dieron recomendaciones para corregirlos en la semana siguiente y evitar pérdidas de rendimiento”, detalló Frutos.
Cada diagnóstico se tradujo en acciones concretas, con asesoramiento personalizado según la realidad de cada productor y su sistema de producción.
Las parcelas evaluadas trabajan bajo sistemas de producción protegida, ya sea con media sombra o casetas (invernaderos rústicos), utilizando suelo convencional con cobertura plástica y vegetal. En ese esquema, el manejo del agua aparece como un factor decisivo.
Uno de los puntos que dejó la visita técnica fue la baja adopción de sistemas de riego autocompensado, una tecnología que permite distribuir el agua de manera uniforme, reducir pérdidas y mejorar la eficiencia en la aplicación de fertilizantes.
“Queremos instalar una parcela demostrativa para mostrar cómo estos sistemas mejoran la eficiencia del riego y la nutrición del cultivo. Son tecnologías que, bien aplicadas, impactan directamente en el resultado económico del productor”, adelantó el técnico del MAG.
La cooperación con Israel no se limita a una visita puntual. En una primera etapa, el programa permitió capacitar a 241 personas, entre técnicos del MAG, productores, docentes universitarios y profesionales del sector, con el objetivo de dejar capacidad instalada en el país.
Frutos recordó que incluso realizó una capacitación intensiva de 21 días en Israel, experiencia que luego se tradujo en planes de acción locales, adaptación tecnológica y nuevas capacitaciones en Paraguay, incluyendo la visita de expertos internacionales como Daniel Haddad.
El objetivo final es claro: producir más, con mejor calidad y menores costos. “Cuando el productor aplica estas recomendaciones, mejora el manejo nutricional y sanitario, aumenta el rendimiento y logra una mayor rentabilidad”, afirmó Frutos.
En un departamento como Caaguazú, clave para el abastecimiento hortícola y la economía regional, la incorporación de tecnología aplicada al campo se consolida como una herramienta estratégica para profesionalizar el negocio del tomate y del pimiento, con impacto directo en ingresos, eficiencia y sostenibilidad.