“El proyecto arranca en el 2017, casi nueve años de base. Yo estaba en una empresa que se dedicaba a la realidad virtual; en aquel tiempo el sector privado estaba buscando mucho contenido de realidad virtual, ya que era una tendencia para la publicidad, showrooms y cosas así. La realidad virtual era súper nueva, no había casi nada de materiales publicitarios para ver, y menos todavía de ficción. Como mi amor viene del cine (tuve la suerte de estudiar afuera y tener una licenciatura en Cine y Artes Visuales en Estados Unidos), dije: qué interesante sería tratar de contar una historia con esta tecnología que nadie la está usando para realmente contar una historia más elaborada”, relató Michael.
Así nació Opus, inicialmente concebido como una miniserie debido a las limitaciones técnicas de la época: cascos incómodos, experiencias cortas y una audiencia que no estaba habituada a este formato. Con el paso del tiempo, el proyecto evolucionó hasta convertirse en un largometraje inmersivo. “La historia es de cuatro chacariteños que planean un atraco a la quiniela, porque la quiniela fue injusta con el quinielero del patio. Así que para el protagonista, Javier Enciso, de alguna manera Opus es la obra de estos cuatro asaltantes que están haciendo algo malo, pero para reponerle algo a alguien del barrio que fue estafado”, explicó Kovich.
Pero, más allá de la trama, uno de los grandes diferenciales del proyecto está en su escenario. La Chacarita no fue elegida al azar. “La realidad virtual tiene la capacidad de transportar al espectador a lugares que difícilmente recorrería en la vida cotidiana. Es un barrio muy pintoresco, pero que muchos no conocen o incluso evitan. Con Opus, el público puede recorrerlo desde adentro”, señaló.
“La Chacarita tiene su lado bueno y su lado malo, y en Opus tratamos un poco de mostrar también esa parte social que tiene el barrio: que hay algunos que terminan haciendo cosas malas, pero la intención capaz sea noble. Pero ¿por qué también terminan haciendo cosas malas muchas veces? Porque no hay justicia en la Chacarita”, agregó.
El realismo logrado en la producción fue tal que, durante su recorrido internacional, muchos espectadores creyeron que se trataba de un documental. Opus VR fue premiado en la sección Trends Biz & Multiplatforms de Ventana Sur 2017 (Argentina), mejor contenido inmersivo de Virtuality Buenos Aires 2019 (Argentina) y mejor largo en el XRAR Festival Internacional de Cine Inmersivo y XR (Argentina). Además, participó en la selección Realidad Virtual del Festival de Málaga 2019, Zoom Festival, Next de Marché du Film (Festival de Cannes), #NHC NEA Hacela Corto, competencia oficial VR de NewImages Festival 2019 y Virtuality 2019 de París (Francia).
“El extranjero decía: ‘wow, esto es un documental del barrio’; le impresionaba y le gustaba. Opus terminó llegando a China, que es un mercado súper difícil para materiales latinoamericanos, y es muy loco el cohete que agarró, pero nunca pudimos mostrarlo en Paraguay porque no había dónde mostrarlo”, mencionó Michael.
Durante años, el equipo no logró exhibir la obra en Paraguay por la falta de espacios adecuados para este tipo de contenido. La situación cambió recién a finales de 2024, con la apertura de espacios especializados como Mundo VR, donde actualmente la experiencia está disponible.
“A fin de año estrenamos en Mundo VR, a finales de noviembre, hace dos o tres meses, y cualquier persona que prueba sale totalmente —como se dice en inglés— mind blown, le vuela la cabeza. Es una experiencia personal: dos personas pueden ver la misma película y notar cosas completamente diferentes”, detalló Michael.
La realidad virtual abre nuevas oportunidades para la industria creativa, aunque todavía enfrenta barreras culturales. Según el director, uno de los principales desafíos es la resistencia del público a probar una tecnología que aún percibe como ajena o vinculada exclusivamente a videojuegos.
“Es otra manera de vivir: te hace sentir presente, no te podés distraer porque uno siente que está adentro; el personaje pasa a ladito tuyo, sentís todas esas sensaciones que suman muchísimo. Por eso, para mí también la historia de Opus, de alguna manera, es un atraco: le ponemos al espectador en todos estos momentos; el espectador está ahí, parado en medio de todo, viendo el kilombo, flotando y recorriendo toda la Chacarita. La gente que ve sale sorprendida, pero el reto es lograr que más personas se animen a probarlo”, manifestó. En este sentido, el crecimiento del sector dependerá tanto de la oferta de contenido como de la apertura del público.
En paralelo, Kovich ya explora nuevas oportunidades dentro del ecosistema VR, especialmente en el desarrollo de videojuegos, un segmento con mayor madurez comercial. A través de su estudio, ya lanzaron títulos que incluso lograron posicionarse en plataformas internacionales, marcando un precedente para la industria local. “Con mi socio Julio Angulo, tenemos una mini empresa que se llama VR Game Dev. En 2024 sacamos el primer juego de pádel de realidad virtual y el mes pasado sacamos un juego de la historia de David vs. Goliath, que es el primer juego paraguayo que uno puede comprar en la tienda”, comentó.