Ese fue uno de los ejes centrales abordados en la segunda edición de Confina Paraguay, que reunió a más de 500 participantes —superando los 450 cupos previstos— y dejó en claro que el negocio de la carne está entrando en una nueva etapa, donde la eficiencia, la calidad y la trazabilidad ganan protagonismo.
“Estamos viendo el inicio de una nueva era de la ganadería”, señaló en entrevista para InfoNegocios el consultor argentino Víctor Tonelli, quien puso el foco en el comportamiento del mercado internacional. Según explicó, el sector lleva casi dos años con precios en alza debido a un desbalance estructural: “La demanda creció mucho más que la oferta, y eso está sosteniendo valores firmes a nivel global”.
El fenómeno no solo responde a factores tradicionales, sino también a cambios en el consumo. Tonelli destacó que las nuevas generaciones están revalorizando las proteínas animales, aunque con mayores exigencias. “Hoy los consumidores, especialmente los jóvenes, piden productos con control de proceso, que respeten el bienestar animal y el medio ambiente”, afirmó.
En ese contexto, Paraguay tiene margen para crecer. “Tiene todo: recursos naturales, producción y potencial. Puede aumentar volumen, pero también mejorar calidad”, sostuvo el especialista, quien ubicó al Mercosur como una de las regiones clave para abastecer la demanda mundial.
Pero el nuevo ciclo también implica ajustes internos. Uno de los puntos que genera debate en el sector es la reducción del stock ganadero, un proceso que, según Tonelli, forma parte de una dinámica global. “Se retienen más hembras para recomponer el rodeo. Eso reduce la oferta en el corto plazo, pero permite crecer de forma más sostenible en el futuro”, explicó.
En paralelo, la necesidad de producir más carne por animal abre espacio a herramientas como el confinamiento, que gana terreno como complemento del sistema tradicional. Horacio Lima, director técnico comercial de Vilomix y organizador del evento, explicó que esta técnica apunta a mejorar la terminación y estandarizar la producción.
“Estamos en un país con pasturas tropicales que permiten producir el kilo más barato, pero necesitamos dar un paso más en calidad. El confinamiento es una herramienta para lograrlo”, afirmó.
El enfoque, sin embargo, no se limita al engorde. “La clave está en trabajar toda la cadena: desde la cría y recría hasta la sanidad, la gestión y la tecnología”, señaló Lima, destacando que el objetivo es dotar a los productores de más herramientas para la toma de decisiones.
Además del componente productivo, el factor humano aparece como otro desafío. “Necesitamos más profesionales en el sector. Invertir en educación y formación técnica es fundamental para sostener el crecimiento”, agregó el organizador.
En un contexto donde la demanda global sigue firme y los precios acompañan, el mensaje que baja desde el sector es claro: hay una oportunidad concreta, pero aprovecharla dependerá de la capacidad de adaptación.
“Eventos como estos ayudan a ordenar ideas, generar debate y alinear a toda la cadena. Productores, industria y Estado tienen que trabajar juntos para avanzar”, concluyó Tonelli.
Con un mercado que exige más volumen, mejor calidad y mayor trazabilidad, la ganadería paraguaya enfrenta el desafío de evolucionar. Y, en esa transición, el negocio deja de ser solo producir más para pasar a producir mejor.