La historia de Lambrosía está marcada por la resiliencia y el espíritu emprendedor de Rosa Penayo y sus tres hijas, quienes decidieron potenciar la producción de ovinos que ya desarrollaban en el Chaco y en Coronel Oviedo. Con alrededor de 400 madres de razas Santa Inés y Dorper, la granja se ha especializado en ofrecer carne de cordero de calidad, pero pronto identificaron una oportunidad clave: aprovechar cortes menos demandados, como cogote, bondiola o costillares con hueso, para transformarlos en preparaciones listas para el consumidor.
“Empezamos a elaborar en casa porque había cortes que costaba vender. Mi hija Cecilia, que es ingeniera zootecnista y chef por vocación, probó con recetas nuevas y resultó un éxito. Así nacieron las empanadas y el desmechado de cordero, que hoy son los productos estrella”, contó Rosa en entrevista con InfoNegocios.
El desmechado, utilizado como relleno de empanadas y pastas, se convirtió rápidamente en un boom entre quienes buscaban sabores distintos en la mesa. Actualmente, Lambrosía ofrece ravioles de 500 gramos con salsa incluida, empanadas congeladas listas para hornear y también platos preparados que se cocinan en vivo en el Agroshopping, donde participan cada martes.
Además de la carne ovina, en la granja producen gallina casera, pato, miel, huevos y panificados, siempre con la premisa de mantener un origen natural y artesanal. “Todo lo que podemos producir en el campo lo hacemos. En nuestro puesto, también ofrecemos salsas caseras como yogur griego, mayonesa de albahaca y panificados con huevos de nuestras gallinas”, detalló Rosa.
La estrategia de diversificación ha permitido que Lambrosía construya una identidad propia dentro del sector ovino, donde la oferta de productos diferenciados aún es escasa en Paraguay. Si bien por ahora su canal principal de ventas es el Agroshopping y los pedidos por delivery, la meta de corto plazo es llegar a restaurantes y supermercados. “Queremos que las pastas y empanadas formen parte de las cartas gastronómicas de Asunción. Estamos organizándonos para aumentar la producción y cumplir con esa demanda”, adelantó Penayo.
El proyecto no es aislado. Lambrosía trabaja en alianza con otros productores ovinos y caprinos, entre ellos Caprichelo 777 y Doctor Cordero 777, a quienes ya habíamos publicado en notas anteriores y con quienes conforman una red de cooperación para suplir cortes cuando la demanda lo requiere. También son miembros de las asociaciones de criadores tanto de caprinos como de ovinos, lo que les da respaldo gremial y acceso a espacios de visibilidad en ferias y exposiciones.
Un detalle que distingue al emprendimiento es el liderazgo femenino. Rosa y sus tres hijas están al frente de todas las etapas del proceso: desde la cría de los animales en el Chaco hasta la elaboración de los alimentos que llegan al consumidor final. “Somos cuatro mujeres que trabajamos juntas. Cada una aporta lo suyo, pero todas compartimos el mismo compromiso con la producción y la calidad”, destacó.
El desafío ahora está en escalar la producción sin perder el sello artesanal que los caracteriza. Con el crecimiento del consumo de carne de cordero en Paraguay y la curiosidad de los clientes por probar nuevos sabores, Lambrosía se perfila como un referente en productos derivados de ovinos. “Hay una demanda latente en el país, la gente quiere consumir más cordero, pero no hay suficiente oferta. Creemos que este es el momento de apostar fuerte”, aseguró Cecilia Orrego, hija de Rosa y encargada del desarrollo gastronómico.
Con un pie en el campo y otro en la cocina, Lambrosía demuestra que la innovación en el sector agropecuario no siempre pasa por la gran escala, sino también por darle valor agregado a lo que ya se produce. Su propuesta se resume en un concepto simple pero poderoso: llevar el sabor auténtico del cordero paraguayo a la mesa, en versiones prácticas y gourmet que seducen tanto a consumidores tradicionales como a nuevos paladares.