La medida llega luego de una primera etapa que mostró una demanda significativa de crédito, canalizada a través de bancos, financieras y cooperativas. Ese interés confirmó una realidad del negocio ganadero: la necesidad de financiamiento de mediano y largo plazo, alineado al ritmo biológico del rodeo y no a esquemas tradicionales de repago rápido.
En términos productivos, la retención de hembras en edad reproductiva es una de las decisiones más estratégicas del sistema ganadero. En contextos de costos elevados o márgenes ajustados, la venta de vientres puede ofrecer liquidez inmediata, pero genera un impacto directo en la capacidad de cría, reduce la oferta futura de terneros y limita el crecimiento del negocio. El programa apunta justamente a financiar la decisión de sostener hoy para producir más mañana.
Con la ampliación del fondo, la AFD también actualizó las condiciones del programa, introduciendo escalas diferenciadas según el tamaño del productor, una señal relevante en un sector donde conviven realidades muy distintas.
Para pequeños y medianos productores, el límite de financiamiento se incrementó de G. 800 millones a G. 1.000 millones, o su equivalente en dólares. Las tasas llegan hasta 9,90% en guaraníes y 7,40% en dólares, con plazos de hasta ocho años y períodos de gracia de hasta dos años, de acuerdo con cada proyecto productivo. La combinación de tasas, plazos y gracia busca acompañar el ciclo ganadero sin presionar la caja en los primeros años.
En el caso de los productores de mayor escala, con operaciones superiores a G. 1.000 millones, las tasas se ubican hasta 11,50% en guaraníes y 8,90% en dólares, manteniendo los mismos plazos y períodos de gracia. Desde una mirada empresarial, se trata de condiciones pensadas para ordenar inversiones, sostener capital productivo y evitar liquidaciones forzadas.
El esquema operativo del programa se apoya en una articulación entre el sistema financiero y el sector productivo. Los productores presentan sus solicitudes junto con un plan productivo o de inversión ante las instituciones financieras intermediarias, que evalúan y canalizan los créditos. La AFD actúa como proveedor de fondos de largo plazo y define las condiciones diferenciales, buscando que el financiamiento llegue efectivamente al campo.
Más allá del impacto individual en cada establecimiento, la ampliación del programa tiene efectos sobre toda la cadena ganadera. Mantener la base reproductiva del hato es clave para sostener la oferta de carne en el mediano plazo, preservar el empleo rural y asegurar la continuidad de una de las principales actividades generadoras de divisas del país.
Con un fondo ampliado a US$ 10 millones, el programa de Retención de Vientres se consolida como una herramienta financiera estratégica en un negocio donde las decisiones de hoy definen los resultados de los próximos años. En un contexto desafiante, el acceso a crédito adecuado se vuelve un factor decisivo para transformar la planificación de largo plazo en una ventaja competitiva.