Sin embargo, líderes del sector advierten que el éxito de esta medida dependerá de la capacidad logística y de una intensa “diplomacia económica” para sortear las desventajas estructurales que aún enfrenta el país. Paraguay no posee una cuota propia de acceso a ese mercado, lo que lo coloca en una posición competitiva desfavorable frente a otros grandes exportadores, como Brasil o Argentina.
Pedro Galli, expresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), calificó la decisión como una oportunidad muy importante para el país y señaló que el mercado estadounidense es uno de los que más está creciendo para la carne paraguaya.
Desde la reapertura del mercado a finales de 2023, Estados Unidos se ha convertido en el segundo mayor destino de la proteína roja nacional, solo por detrás de Chile. No obstante, Galli subrayó que el aprovechamiento efectivo de esta oportunidad está supeditado a la logística y a la capacidad de los importadores estadounidenses y los exportadores locales para agilizar los envíos dentro del plazo de 90 días, por fuera de los cupos vigentes.
En este sentido, la medida abre un escenario favorable para aumentar los volúmenes, aunque todo dependerá de la rapidez operativa, un factor en el que Paraguay aún se encuentra por debajo de otros gigantes exportadores, como Brasil o Australia.
Por su parte, Daniel Burt, gerente de la Cámara Paraguaya de Carnes, coincidió en que el mercado estadounidense es de suma importancia para Paraguay. En dos años, la diversificación de destinos lograda ha sido notable, pero la expectativa generada por el anuncio de Trump convive con la incertidumbre.
Burt señaló que el sector está a la espera de más información técnica para analizar cómo se distribuirán las cuotas, cuáles serán los plazos y qué productos podrán ser beneficiados. “Hace rato estamos viendo que la demanda supera a la oferta”, afirmó, reflejando el potencial de crecimiento. Sin embargo, el principal desafío radica en la competitividad, ya que, si bien se eliminan aranceles, la administración estadounidense exige una reducción del precio del 25%.
Ante este escenario, la “diplomacia económica” se presenta como una herramienta clave para Paraguay. Burt enfatizó que la principal dificultad es que el país no posee una cuota propia en Estados Unidos, lo que limita su capacidad de crecimiento y previsibilidad a largo plazo. Por esta razón, resulta imperativo poner en marcha una estrategia de negociación que permita obtener un cupo exclusivo, tal como ya lo tienen otros países de la región.