“El concepto nace de nuestra propia historia. Nos conocimos trabajando en un restaurante en Madrid. Yo soy venezolano y Arami es paraguaya. Compartíamos largas jornadas de trabajo, pero también una misma pasión: descubrir lugares, probar nuevos sabores y entender cómo la gastronomía puede convertirse en una experiencia que va mucho más allá de la comida”, relató Argenis.
Así nació Cálido. La pareja encontró en los viajes, la gastronomía y la hospitalidad internacional la inspiración para desarrollar un concepto que busca convertir cada visita en una experiencia de conexión. “Compartíamos el gusto por descubrir lugares, probar nuevos sabores y vivir experiencias gastronómicas. Con el tiempo entendimos que la comida es solo una parte de algo mucho más grande”, recordó Velásquez.
Durante los años que vivieron en el extranjero, viajaron por distintos países y acumularon experiencias que hoy forman parte del ADN de Cálido. Cada ciudad aportó algo diferente: recetas, formas de servicio, conceptos de hospitalidad y maneras de entender los espacios gastronómicos.
“Durante nuestros descansos del trabajo nos reuníamos con amigos y compañeros en terrazas para conversar, desconectar y disfrutar del momento. Eran pequeños espacios de pausa dentro del ritmo acelerado de la ciudad”, explicó Velásquez.
Cuando llegó el momento de regresar a Paraguay, la pareja decidió convertir todas esas experiencias acumuladas en un proyecto propio. “Queríamos traer con nosotros todo aquello que nos había inspirado durante los años que vivimos fuera. No buscábamos abrir simplemente un restaurante, sino crear un lugar que reuniera experiencias, sabores y recuerdos de distintos rincones del mundo”, comentó Arami Gómez.
Así surgió Cálido, un concepto donde la terraza ocupa un papel central y se convierte en el corazón del proyecto.
“No queríamos abrir simplemente un restaurante, sino crear un lugar que reuniera sabores, experiencias y recuerdos de distintos rincones del mundo. La terraza se convirtió en el corazón del proyecto porque representa exactamente aquello que queremos ofrecer: un espacio donde las personas puedan detenerse, dejar el ruido afuera, compartir una buena comida y reconectarse con el presente”, detallaron.
“Nuestro diferencial no es solamente la comida. Está en todo lo que sucede alrededor. Queremos que las personas sientan que llegan a un lugar donde pueden relajarse, bajar el ritmo y disfrutar”, agregó Velásquez.
Para lograrlo, cada elemento fue cuidadosamente diseñado. Desde la selección musical hasta la ambientación, el mobiliario, la iluminación y la atención al cliente buscan transmitir una misma identidad. “Tomamos inspiración de diferentes países y culturas. Queríamos que todo tuviera coherencia con nuestra esencia y con la forma en que entendemos la hospitalidad”, agregó Gómez.
Uno de los platos insignia es la Camita Cálida, una preparación que combina una base de puré de papa moldeado y frito con carne de vacío mechada al estilo venezolano. “Es un plato que representa nuestras raíces y la idea de una comida reconfortante. Buscamos que cada bocado transmita esa sensación de calidez que da nombre al restaurante”, explicó Gómez.
Otro de los protagonistas de la carta es el Ceviche Cálido, elaborado con pescado blanco, langostinos y una leche de tigre inspirada en la tradición peruana, aunque reinterpretada bajo la identidad propia del restaurante. “Es un plato fresco, vibrante y que refleja muy bien nuestro espíritu viajero”, destacó Velásquez.
Entre las bebidas más solicitadas se encuentran el Jamaica Sour y el Fruto Rojo Sour, dos creaciones que buscan equilibrar frescura, sabor y personalidad. “Son cócteles pensados para acompañar esos momentos de conversación y disfrute que queremos generar”, comentaron los fundadores.