Tradicionalmente, ser propietario era visto como un hito vital e indicador de estabilidad financiera. Sin embargo, la última encuesta revela que ese paradigma se está erosionando. En muchos países de Europa, el hecho de alquilar ya no se percibe como un paso intermedio hacia la compra, sino como una elección consciente y satisfactoria.
El informe muestra que más del 50% de quienes no planean comprar una vivienda dice sentirse contento con su situación actual como inquilino. Para estos europeos, vivir de alquiler ofrece la flexibilidad y la libertad de moverse libremente por el continente sin las ataduras que implica una propiedad.
Además del gusto por esa movilidad, el 21% de los encuestados asegura que prefiere evitar las responsabilidades que trae consigo ser propietario. Mantener, reparar y costear los gastos asociados a una vivienda propia ya no es un objetivo alentador para muchos, sobre todo en una era en la que el trabajo y las relaciones cambian con frecuencia.
No obstante, el precio sigue siendo un factor clave. Alrededor del 19% de los encuestados considera que la vivienda está demasiado cara y que los altos costos de entrada —como el pago inicial, los impuestos y otros cargos asociados— dificultan la adquisición de una casa.
Los tiempos para ahorrar el depósito necesario tampoco ayudan: en promedio, los europeos necesitan más de siete años para juntar lo requerido, y en países como Alemania ese periodo se extiende hasta una década. Esto empuja a muchos a replantearse si es realista perseguir la propiedad de una casa como meta vital.
Los patrones varían según la región: en países como Alemania, Austria y Suiza más de la mitad de quienes no poseen una vivienda no esperan comprar nunca, combinando incapacidad financiera y desinterés. Por el contrario, en países como Turquía y España una parte menor manifiesta esa postura, reflejando diferencias culturales y económicas en la percepción de la propiedad.
Este fenómeno configura un cambio en las decisiones habitacionales dentro de Europa. Una parte de la población opta por el alquiler como alternativa estable frente a la compra, ya sea por limitaciones económicas o por preferencia personal. La propiedad de la vivienda mantiene relevancia en el continente, pero los datos muestran una transformación en la manera en que los europeos proyectan su futuro residencial.